Carta a Enrique Peña Nieto

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[La siguiente es expresión libre de opiniones e ideas del que suscribe]

Estimado Enrique,

Muy a pesar de la voluntad de la mayoría de los mexicanos, todas las encuestas proyectan que este domingo serás elegido como Presidente de México. Digo que es a pesar de la voluntad de la mayoría porque no anticipo que obtengas el 50% de los votos pero sí los suficientes para la mayoría relativa.

Tu victoria el domingo sería simbólica y trascendente en muchos sentidos:

• Pondría en evidencia lo que ya he dicho en múltiples artículos: “el mexicano no tiene memoria.”
• Demostraría que nuestro electorado está dispuesto a evadir los problemas en lugar de enfrentarlos con tal de ahorrarle el dolor y sufrimiento de abordar aquello que es difícil. Con esto me refiero a la lógica irracional de que tú podrías pactar con el narco para que deje de haber violencia, pensando que así se resolvería el problema como si más de 70 años de esa estrategia hubiera sido muy efectiva.
• Si además te damos una mayoría PRIista en el Congreso, implicaría el equivalente mexicano de subirnos al DeLorean y elegir “llévame a uno de los periodos más pinches de la reciente historia mexicana.” Quien piense que la democracia se va a lograr teniendo absolutismo partidista necesita volver a la primaria.
• Abriría la puerta para que le des hueso a todos los que tu partido decidió no poner en candidaturas plurinominales o de elección popular para evitar restarte popularidad. Incluir la lista probable de esas lacras de los que “te deslindas” y a los que “respetas” no merece ni el esfuerzo de presionar las teclas que componen sus nombres.
• En términos de macroeconomía y responsabilidad monetaria y fiscal, si por históricos pudiéramos inferir, auguraría tristes tiempos para el país. Entiendo que el Presidente Calderón nos ha preparado hasta cierto punto para esto asegurando reservas de montos récord pero tus correligionarios y tú pueden ser tan rapaces que temo no sería suficiente para saciar su hambre desmedida.
• A menos que fuese una victoria contundente e irrefutable, invitaría a muchos personajes a ejercer sus acostumbradas “demostraciones de civismo”, probablemente tomando el Congreso, bloqueando calles, acusando a todo quien no esté de acuerdo con ellos de fraude, etc., etc., etc.

Y quisiera ser un poco ingenuo, o por lo menos equivocarme en mi incredulidad porque también pudiera significar:

• Que te asegures que el Congreso pase suficientes reformas estructurales como para que digamos que sí jalaste y le demos nuestro voto de confianza al siguiente rata que el PRI decida postular en el 2018.
• Que milagrosamente puedas mantener la estabilidad macroeconómica que el PANismo y específicamente Calderón ha logrado a pesar del complejo entorno internacional. Que el regreso del PRI al poder no signifique volver a acostumbrarnos a devaluaciones y crisis sino a apuntalar el modelo neoliberal de tal manera que genere riquezas a nivel macro pero que además existan los mecanismos suficientemente efectivos para la correcta distribución de la riqueza generada otorgando las mínimas condiciones de una vida digna a todos los mexicanos.
• Que nos muestres que no sólo eres la cara bonita de Televisa, que no importa que no lees ni el Libro Vaquero y que puedes ser el líder de este hermoso país.
• Que a pesar de tus limitadas capacidades, mostradas durante sus interludios mexiquenses y durante tu campaña, te rodees de personas preparadas y con un mínimo sentido cívico y si no amor, por lo menos algo de cariño por nuestra Nación.
• Que nos demuestres que el PRI puede ser una institución que aprende de la alternancia.
• O que mínimo como dice el dicho “si no ayudas no estorbes” y aun siendo Presidente, lo seas de manera tan parca que nos dejes progresar a pesar del gobierno que hemos elegido… porque así fue México por mucho tiempo, progresando a pesar de nuestras autoridades. Ya lo sabemos hacer bien, aunque mejor sería progresar juntos.

Si llegas a la Presidencia de México respetaré la decisión de la mayoría y si te veo en la calle te llamaré Presidente con su debido respeto. Acataré las leyes y pacientemente esperaré seis años para que tu mismo desempeño te juzgue y ojalá (por México) tu calificación no sea tan baja como la que estimo. Me encantaría equivocarme en mis proyecciones.

Pero de entrada te lo digo: me niego a ser participe en tu victoria. No voy a votar por ti aun conociendo el argumento del “voto útil” para contrarrestar la pequeña posibilidad de que López Obrador se vuelva Presidente de México. No voy a votar por ti porque creo que el voto debe de ser reflejo fidedigno de la convicción personal de quien lo ejerce, no un instrumento para evitar que alguien gane. Es difícil estimar si tú o el Peje sería peor opción para el país y por más que simpatizantes de uno u otro pudieran alegar, simplemente no habrá manera de saberlo… pero yo dormiré tranquilo el 1ero de julio al saber que mi voto no se expresó a tu favor.

No puedo votar por un candidato sin propuesta, sin ideología, sin suficientes pantalones como para decir la verdad de personajes deplorables de su partido, limitándose a decir “lo respeto” o “me deslindo.” No puedo votar por un candidato cuya estrategia de campaña fue “calladito me veo más bonito”. No puedo ser así de irresponsable.

Si ganas la Presidencia de todo corazón espero que me muestres que todas mis apreciaciones son equivocadas. Espero me sorprendas y cumplas tus famosos compromisos o que mínimo te comprometas con el bienestar del país.

Millones de mexicanos estaremos atentos.

Cartas relacionadas (me falta la última, la carta para la candidata Josefina Vázquez Mota):

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