Viva México pero no Peña Nieto

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El Presidente se aproxima al balcón de Palacio Nacional con vista al Zócalo capitalino, jala de la soga tricolor que hace sonar una campana y se dirige a su pueblo reconociendo y celebrando a los héroes que le dieron al país su independencia. La multitud se hermana con su líder respondiendo a cada alusión con un emotivo “¡Viva!”

Este solemne ritual que se lleva a cabo la noche de cada 15 de septiembre, es una representación del llamado a luchar por la independencia que originalmente hizo Miguel Hidalgo en 1810 y es normalmente, una ceremonia impregnada de fervor patriótico. Con cada “¡Viva!” se acrecienta la emoción que culmina con tres gritos de ¡Viva México!, los cuales normalmente acercan a la figura presidencial a su gente. Este año, sin embargo, el Grito de Dolores no sucedió exactamente como a Peña Nieto le hubiera gustado.

Dos días previo a la celebración, el plantón de maestros de la CNTE y anarquistas que protestaba las reformas educativa y energética fue desalojado por la fuerza púbilca, durante un ejercicio que no pudo escapar a incidentes de violencia. Los manifestantes lanzaron piedras, petardos y bombas Molotov a los oficiales y la respuesta no se dejó esperar: tanquetas con cañones de agua de alta presión dispararon contra la gente y los policías repelieron ataques haciendo uso de sus batones. Estos momentos de tensión no sólo desalentaron a posibles feligreses de la Fiesta Patria, sino que atrajeron a los opositores de Peña que vieron la oportunidad no para celebrar con él, sino de abuchearlo directamente.

Un par de horas antes de que el Presidente saliera al balcón, se desarrolló una escena bien conocida para quienes vivimos durante la era PRIista: por lo menos 25 camiones llegaron al Zócalo con acceso privilegiado y desabordaron a cientos de mexicanos de clase económica baja. Aplaudidores en mano, los acarreados recibieron también alimentos de mano de oficiales del PRI de Estado de México, quienes organizaban porras en apoyo del mandatario. Se posicionaron al frente del público pero cuando Peña se presentó, sus gritos de apoyo se ahogaron ante rechiflas y gritos que acusaban al Presidente de asesino.

Evidentemente afectado por la reacción del público y con su limitada capacidad como orador, Peña tropezó durante su discurso, leyendo un prompter pésimamente colocado que lo forzaba a mirar hacia abajo cada vez que buscaba palabras que decir. Los acarreados respondían a cada ¡Viva! pero la inhabilidad de Peña de conectar y despertar el orgullo nacionalista de la multitud fue evidente. Sus ¡Viva Méxicos! Fueron acartonados y los menos inspiradores que se hubieran visto en años. La gente viendo el Grito por Televisa tal vez no habría notado inicialmente lo triste de este evento, ya que la televisora subió el volumen de los acarreados para intentar esconder las protestas. Sin embargo, una serie de videos amateur subidos a YouTube claramente mostraron la verdad: los mexicanos que no fueron pagados y llevados al Zócalo por el PRI le dieron la espalda al Presidente en este Día de la Independencia.

Las críticas a la ceremonia y sátiras de la misma fueron inmediatas. El vestido verde elegido por la Primera Dama hizo demasiado fácil burlarse de la pareja al compararla con Fiona y el Burro de la película de Shrek, imagen que invadió las redes sociales instantáneamente. Hasta el programa de entretenimiento que siguió a la ceremonia, con Juan Gabriel como protagonista, fue insuficiente para que la noche fuese festiva en un Zócalo que se veía bastante vacío para un 15 de septiembre.

El mensaje es claro: Peña no ha sido efectivo en establecer honesta popularidad con los mexicanos. Trae demasiado en contra desde la cuestionable campaña electoral que lo llevó a la silla presidencial y en su ejercicio ha caído en la trampa de crear alianzas estéticas (Pacto por México) sin verdadera construcción de consensos o sustancia. Como mencioné en un previo artículo, Peña está reviviendo conductas del viejo PRI a pesar de que hoy vivimos en un país muy distinto a cuando su partido tenía prácticamente poder absoluto.

Es cierto, el PRI tiene mayoría relativa en el Congreso pero esto no significa que el resto de los partidos y otros actores aceptarán con brazos cruzados el estilo autoritario del mandatario. Hoy, estos nuevos actores tienen herramientas distintas para hacer que su voz opositora sea escuchada.

De igual manera, no le ayuda nada a Peña haber recibido una economía fuerte de manos de Calderón y hoy estar ante una recesión que se niega a reconocer.

Si juzgamos por la ceremonia del Grito y cómo ésta se desarrolló, no sería desatinado pensar que Peña es hoy el Presidente menos popular que el país ha tenido desde Luis Echeverría, quien tomó el poder a un par de años de presuntamente haber ordenado la matanza de Tlatelolco de 1968 (Recordemos que el repudio a Carlos Salinas se intensificó realmente después de que hubiera salido del puesto).

La desobediencia civil y oposición radical hoy en día está siendo manejada incorrectamente y día con día suma más gente a ritmos que deberían preocuparle a la Administración. El equipo de Peña necesita despertar y reaccionar antes de que el problema se vuelva inmanejable y los chispazos de violencia urbana se generalicen y tornen en resistencia civil. Unir al país en torno a un proyecto de Estado-Nación que beneficie al país y no sólo a los poderes fácticos, debería estar dentro de las prioridades de este Presidente. En conclusión, Peña debería hacer algo que los políticos mexicanos no están muy acostumbrados a hacer: hablar con y escuchar a la ciudadanía que los mantiene en poder. Hacerlo, sería en su propio beneficio y en el de la Nación.

Ciudad Juárez’ Silent Cry of Dolores

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Here’s a link to my AQBlog article “Ciudad Juárez’ Silent Cry of Dolores”, published on September 21st, 2010
http://www.americasquarterly.org/node/1827

Here’s a copy of it:

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Mexico celebrated its Bicentennial Independence Day last week by honoring the Grito de Dolores (Cry of Dolores)—Miguel Hidalgo’s call for the people to join him in arms that is re-created across the country every Independence Day.  

On the morning of September 16, 1810, Hidalgo rang out the Dolores bell and after a motivating speech yelled, “¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Abajo el mal gobierno, ¡Viva Fernando VII!” (Long live the Virgin of Guadalupe! Down with bad government! Long live Fernando VII!).  This act, referred to as el grito, is recognized as the beginning of the struggle for autonomy and independence in Mexico.

In present day, the tradition is that at 11:00 pm the President, governors and city mayors each step out to a balcony in a public square, ring out a replica bell and honor the heroes of our independence through a modification of the Cry of Dolores.  Each chant for every hero mentioned is followed by a loud retort from the amassed people in the squares, yelling “Viva!”  In the major cities, these festivities are accompanied by popular concerts, pyrotechnic shows and gatherings of up to millions of people.  

El grito is a manifestation of freedom and joy, and the Bicentennial was geared up to be a huge celebration nationwide.  Though security measures were heightened in access points to public squares and during the ceremonies, most of the country was able to honor this important occasion regally.  However, nine cities in the border state of Chihuahua fell hostage to fear from organized crime and drug cartels and were forced to cancel their celebrations.  The harshest case was Ciudad Juárez, a city in which rule of law has become as plausible as the tooth fairy.  

Known as the most violent city in Mexico, Ciudad Juárez (estimated population 1.4 million) became a ghost town as citizens refrained from public parties and gatherings, too afraid to go out late at night.  In past years ¡Viva Mexico! chants had been yelled in unison by as many as 35,000 congregated in the town square.  Yet escalated violence, peaking with a car bomb two months ago, murders and decapitations, and the appearance of narcomantas (threats presumably from drug cartels, printed in signs and placed in different places in the city) just days before the celebration, were enough reasons for a whole city to decide to stay at home.   

Mayor José Reyes Ferriz, who has repeatedly been a target of public threats from the drug cartels, caved in a couple of days before Independence Day and declared that he would cancel the ceremonial gathering.  Instead, he invited citizens to view the grito through their television sets at home.  

It was a sad scene as Reyes, notably nervous and fearing for his own life, stepped out to a balcony hovering over an empty square.  Sweat pouring down his face and trying to control his trembling, the mayor of Ciudad Juárez whimpered his Vivas without any response other than utter silence.  The only ones present at the 200th anniversary of our independence in Juárez were a dozen soldiers (called in for security purposes) and about 15 neighbors who stepped out to witness the heartbreaking scene.  Fireworks were banned in Ciudad Juárez, under the assumption that people would confuse them with gunshots and bomb explosions.  This was the silent cry of Dolores.

Ironically, just a couple of miles across the border in El Paso, Texas, 7,000 migrants felt safe enough to hold El Grito as Mexican Consul Roberto Rodríguez led them through each of the Vivas.

I asked a person from Juárez (who requested to remain anonymous) how she felt about the way her city had celebrated 200 years of independence.  She said “I love Mexico, but I don’t love it enough to risk my life in order to attend its party.”  She consoled herself by saying, “At least we were able to see the fireworks from across the border.”  

Mexicans hiding or having to go to a neighboring country to commemorate their own independence because they fear for their lives in their homeland… is that what we are celebrating?

*Arjan Shahani is a contributing blogger to AmericasQuarterly.org. He lives in Monterrey, Mexico, and is an MBA graduate from Thunderbird University and Tecnológico de Monterrey and a member of the International Advisory Board of Global Majority—an international non-profit organization dedicated to the promotion of non-violent conflict resolution.