Espero estar del lado incorrecto de la historia – Por Carolina Cruz Garza

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(English version below) Julio 2, 2018, Monterrey, N.L.

Desde chica, siempre me ha interesado la historia. Leo vorazmente sobre la historia del siglo XX particularmente la de Europa. Estudié Relaciones Internacionales por ser la carrera más afín a este interés. Al leer sobre la Revolución Francesa o la Segunda Guerra Mundial, siempre me imagino cómo sería vivir esos momentos históricos; me imagino en los zapatos de alguien que estaba del lado “ganador” de la historia. En los zapatos de un luchador revolucionario o de alguien que desde la resistencia se opuso al régimen de Hitler, o albergó a una familia judía.

Hoy, con el resultado de las elecciones de México, espero estar del lado “incorrecto” de la historia. Soy regiomontana, parte de una clase “privilegiada” que tuvo un punto de partida de mucha ventaja sobre el promedio de los mexicanos. Somos una familia unida, con oportunidad de dar la mejor educación y oportunidades a sus hijos. Tuve el privilegio de estudiar en los mejores colegios y universidades y de viajar y aprender diferentes idiomas. Sin embargo, en mi familia también se nos ha enseñado el valor del trabajo duro, de la dedicación y del esfuerzo. Nos enseñaron a no asumir nada y trabajar para merecer. Cuando le llamaba a mi abuelo los domingos siempre me preguntaba “¿Qué estás haciendo?”- si mi respuesta inmediata no era “Trabajando”, me decía “Hay que trabajar… ¡También comes en domingo!”.

Por eso soy parte de los millones de mexicanos que creemos que tener un líder con educación y conocimiento del mundo, con visión amplia y realista de nuestra realidad económica y de nuestra posición en el mundo, nos ayudaría a continuar por el camino del crecimiento económico (aunque fuera poco a poco). Soy parte de los millones, que quizás por los últimos 18 años, hemos votado por el “menos peor”. Soy de los millones de mexicanos que queremos creer que México progresa a pesar de sus gobernantes y gracias al esfuerzo de los millones de mexicanos que se levantan cada día a trabajar honestamente para sacar a sus familias adelante, en la iniciativa privada.

latin_americax_worldxs_leftist_leaders_support_mexicoxs_amlo.jpg_1718483346Hoy soy parte de los mexicanos que nos despertamos sorprendidos a un nuevo México.  No nos sorprende que haya ganado AMLO las elecciones y nos da gusto que el proceso democrático se haya llevado a cabo con relativo orden y una amplia participación ciudadana. Como todos los mexicanos, ya estamos hartos de la corrupción, la impunidad, la inseguridad, y el statu quo. Lo que sí nos sorprende y nos preocupa es el poder que hoy tiene AMLO y Morena en sus manos, porque como muchos mexicanos, no creemos en un mesías, y no olvidamos el pasado.  No olvidamos también los muchos movimientos que comenzaron por este mismo camino y la historia nos comprobó que al final fueron devastadores para el pueblo.

Hoy más que nunca me levanto con ganas de seguir trabajando y luchando por este México ideal. Mientras espero estar en el lado “incorrecto” de la historia, no me quedaré esperando. Seguiré trabajando para hacer cumplir este México que soñamos. Hoy más que nunca debemos mantener la guardia alta. No olvidemos que “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente” (Lord Acton, Inglaterra). No dejemos que todo ese poder que ayer los mexicanos depositaron en Morena, se vuelva un arma en nuestra contra.

Hoy espero que AMLO, Morena y México me pongan del lado incorrecto de la historia, pero no me quedaré esperando. No dejaré de trabajar por el bien de mi país, de mi ciudad y de mi familia y los invito a hacer lo mismo. Sigamos adelante, apoyando donde haya buenas ideas y resistiendo activamente donde no.

Carolina Cruz Garza es es Lic. en Relaciones Internacionales con maestría en negocios europeos. Es mexicana, esposa de un mexicano y orgullosa madre de tres niños mexicanos. Carolina es consultora de negocios en materia de gestión del cambio y comunicación.

I HOPE TO BE ON THE WRONG SIDE OF HISTORY, By Carolina Cruz Garza.

July 2nd, 2018, Monterrey, N.L.

 

Ever since I was a small girl, I’ve always been a fan of history. I particularly love to read about 20th century European history. I studied International Relations in university because of this personal love for history.

When I read about the French Revolution or World War II, I always imagine how it would have been like living through these historical times. I imagine what it must have felt like to be on the “winning” side of history and I put myself in the shoes of a courageous revolutionary, a member of the resistance against Hitler’s regime or one of the brave people who harbored Jewish families during the Holocaust putting their own lives at risk because they knew it was the right thing to do.

After witnessing the results of Mexico’s 2018 presidential elections, today I hope to be in the “wrong” side of history. I come from Monterrey and I am part of a “privileged” class with much more than an upper hand versus the average Mexican citizen. I am part of a tightly knit family which has been able to give its kids access to quality education and opportunities. I’ve had the privilege of studying in the best schools and universities, I’ve traveled around the world and enjoyed learning different languages. While I don’t deny having this privilege, I am also part of a family which teaches the value of hard work, dedication and effort. I’ve been taught never to assume anything and to work hard to deserve what I achieve. When my grandfather was still alive, I would call him on Sundays and he would always ask “what are you doing?”… If my immediate answer was not “working, grandpa”, I would be met with an emphatic “You should be working even if it’s Sunday. You still eat on Sunday, don’t you?”

I am one of the millions of Mexicans who believe that in order to further our economic development, we should have a knowledgeable leader, with a developed world view, a wide vision and real understanding of our economic reality and our role in the global stage. I am one of the millions of Mexicans who, at least for the last 18 years, have voted for “the least worst candidate.” I am one of the millions of Mexicans who want to believe that Mexico can advance despite its government representatives and thanks to the efforts of millions of Mexicans who wake up every day and pour their hearts out to keep their families afloat, doing honest work within the private sector.

Today, I am one of the millions of Mexicans who woke up in amazement and facing a new version of Mexico. We are not amazed that López Obrador won and we’re actually grateful and proud that we went through a relatively peaceful electoral process with ample civic participation. Like all Mexicans, we are fed up with the rampant corruption, impunity, insecurity and status quo. What is amazing and quite frankly, worrying, is the amount of power that López and his party Morena, now hold (having locked in large portions of the upper and lower house of Congress). Like many Mexicans, I don’t believe in the messianic presidential figure and I don’t forget the past. I also don’t forget about similar “movements” which went down similar paths to the one being drawn by López and which resulted in devastation and misery for the people.

Today, more than any other day, I woke up with a will to keep working and fighting for a better, even ideal Mexico. While I hope to be on the “wrong” side of history, I don’t intend to wait for it. I will keep working for the Mexico we’ve dreamed about and want for our children. Today, more than ever, we need to keep our guards up, lest we forget that “power tends to corrupt and absolute power corrupts absolutely” (Lord Acton, UK). It is our responsibility to ensure that all the power that a voting majority of Mexicans gave to Morena yesterday, does not become a weapon against our country.

Today I hope López, Morena and Mexico place me in the wrong side of history, but I don’t intend to wait for it. I will not stop working for my country, my city and my family and I hope you don’t either. Let’s keep moving forward, providing support to good ideas and actively resisting bad ones.

Carolina Cruz holds a masters in European Business and a BA in International Relations. She is a Mexican woman, married to a Mexican man and the proud mother of three Mexican kids. Carolina is a business consultant specializing in Change Management and Communication.

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La pasión por tener la razón y el evangelio sexenal

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Ya empieza a brotar, como lo ha hecho por muchos ciclos, cada seis años, cada que nos toca entrar en tiempos de campaña política. Respondiendo a la misma naturaleza que responde esa hambre por querer evangelizar al vecino y traerlo a las arcas de la religión que hemos decidido adoptar, en México empezamos a vivir una época más, protagonizada por la pasión por tener la razón en torno a la elección presidencial.

Me parece sumamente interesante en esta ocasión, ver manifestaciones del mismo mal tomar nuevas vías gracias al desarrollo de los medios de comunicación a través de la tecnología de internet y los dispositivos móviles. “Te comparto este video que me topé en YouTube de Peña Nieto”, “mira esta imagen que te muestra que los del PAN y Televisa están coludidos”, “lee este artículo [falsamente] escrito por este autor en donde explica por qué no votar por el Peje” ahora sustituye lo que en previos sexenios fue el rumor de boca en boca de “es un mujeriego” o “es un alcohólico que le pega a su mujer y por eso no voy a votar por él.”

No es que esté en contra del intercambio de puntos de vista e ideas. Todo lo contrario. Creo que es sólo a través del flujo libre de la información que realmente crecemos y obtenemos lo mejor el uno del otro. Lo que me impresiona es ese incremento en la intensidad de las discusiones que continúa creciendo hasta el día de la elección. Por las razones que queramos, adoptamos la decisión de apoyar a un candidato y a partir de ello, nuestras interacciones sociales se vuelven una misión por atraer a los demás. La razón de ello no es más que la soberbia de estar seguros de que la nuestra es la mejor elección para todos y que por lo mismo, estamos obligados a convencer a otros.

Más me sorprende que justo después del ritual de gratificación instantánea que culmina al ungir nuestro pulgar de tinta indeleble, la pasión por tener la razón empieza a pulverizarse… porque de manera subconsciente sabemos que sobreglorificamos al candidato y NUNCA llegará a la promesa que o nos hizo o decidimos creer que nos hacía, tanto así que la compartimos con otros. Los “este candidato es el que sí va a hacer las cosas bien” rápidamente se tornan en “era el menos peor” y poco después en “nos quedó mal y nos robó.”
Que polares somos y mucho más nos volvemos en tiempos de elección. Queridos amigos con quienes normalmente ni siquiera toco el tema político, hoy tratan de “abrirme los ojos” para que le de oportunidad a uno u otro candidato que nunca ha tenido nada en común con los ideales que me hacen la persona que orgullosa pero humildemente soy. No es que los culpe por ello… sólo que el día de hoy capturé en mi mente lo similares que son (y somos) a aquellos grupos que pensando que profesan “la palabra del Señor,” invaden el espacio personal de otros para tratar de llenarlo de su fe sin que nadie los haya invitado a hacerlo.  Por lo menos la pasión por tener la razón electoral viene tan sólo cada seis meses, mientras que la intolerancia y avalancha religiosa es cosa de todos los días.

Quienes hemos sido honrados con ser considerados líderes de opinión (por unos cuantos o por millones, en mi caso por unos cuantos) enfrentamos esta realidad con mayor responsabilidad. En nuestro caso, hay una audiencia que nos pide nuestro punto de vista para apropiarlo. Yo no estoy buscando a alguien o persiguiéndolo para cambiarle su opinión pero al expresar la mía debo asumir la responsabilidad de entender que en algún lado del mundo, otra persona tomará mi visión como verdad y posiblemente se volverá predicador de ella.

Al enfrentar esta verdad tengo que concluir lo siguiente: la mejor postura que puedo asumir… la más sana, es la de profesar un agnosticismo electoral. Seguir compartiendo mi punto de vista, sí. Pero siempre declarándolo como tal y no la verdad fáctica. A final de cuentas dicho concepto absolutista existe sólo en la mente del necio que prefiere no abrir los ojos. Estoy seguro de que allá afuera hay alguien para quien López Obrador es la mejor elección. Estoy seguro de que allá afuera hay alguien para quien Vazquez Mota es la mejor elección. Estoy seguro de que allá afuera hay alguien para quien Peña Nieto es la mejor elección. SUS verdades y con mucho derecho las tienen y con el mismo derecho se les respeta.

Mi sugerencia no es que nos importe menos el proceso electoral. Mi sugerencia es que nos afecte menos saber que gente cercana a nosotros no piensa igual que nosotros… y que no tendría por qué hacerlo. Compartamos más no tratemos de imponer nuestras ideas… mucho menos cuando nadie las solicitó.

Quiero pensar que tenemos cosas más relevantes y significativas que hacer que volvernos porristas. Infórmate, vota a conciencia y no dejes que nadie te tape los ojos… y recibe mis palabras como mías, nunca presumiendo ser la verdad absoluta.