Te quiero, México

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Hace un año y con cierto grado de idealismo, escribí para Americas Quarterly que el propósito de año nuevo para México debería ser no ejercer en actos de corrupción. Al cierre del 2011 me parece importante revisar si por lo menos de manera personal, cumplí con las metas que planteaba.

1. No pagué mordidas. Cumplí este propósito. Durante todo el 2011 no les di a oficiales de tránsito un solo peso para evitar multas. Nunca les dije ¿cómo nos arreglamos? Ni caí ante invitaciones por parte de ellos a jugar este nocivo juego. Debo decir, orgullosamente, que incluso fui más cuidadoso y cordial al volante. Creo que por lo menos en Monterrey, este año varios cambiamos nuestros hábitos de manejo. La razón no es loable: no queremos llamar la atención o provocar porque tenemos miedo de los demás. Ante la posibilidad de que la gente con la que compartimos la calle porte arma o sea miembro del crimen organizado, nos hemos vuelto más civiles… especialmente frente a las pickups. Un extraño y cuasipositivo efecto secundario de la apabullante criminalidad. 

2. No evadí impuestos. Incluso ante la complejidad que existe de tener un régimen compuesto al tener varios patrones o trabajar por honorarios, este año me avoqué a mi actividad primaria y no ejercí en consultoría, lo cual hará mi declaración anual mucho más simple. Desgraciadamente el actual régimen fiscal desincentiva que quienes podríamos tener dos o tres trabajos lo hagamos, ya que complica y acrecenta la carga impositiva (otra de muchas cosas que deberían de mejorar). No pretendo meter una sola factura falsa (nunca lo he hecho) para hacer deducciones jugando al juego de “mientras no me auditen no pasa nada.” No estoy para nada conforme con la manera en que mis impuestos se administran pero tomar esto como excusa para incumplir es algo que no me permitiré. El buen actuar tiene que empezar en alguien y si sigo esperando que sean las autoridades las que lo comiencen, me quedaré esperando toda la vida. En este tema y habiendo leído las propuestas que uno de los candidatos a la presidencia tiene en que propondría que quienes son más productivos paguen más impuestos, aprovecho para decir que me parece retrograda y ridículo. La generación de valor debe ser fomentada y no castigada. El problema de los impuestos en México tiene dos aristas y ninguna de ellas se resuelve sustentablemente poniendo más impuestos a los cautivos: una de ellas es la base gravable. Es ridículo el tamaño de la economía informal que existe en el país. La otra es la administración irresponsable de lo recaudado. Insisto, proponer subir los brackets del ISR de manera más desproporcionada de lo que ya están, es una propuesta populista e inherentemente contraproducente… pero volvamos a la evaluación de mi cumplimiento de propósitos del año. 

3. No compré piratería. Por más que me hubiera gustado ver algunas películas que no pude ir al cine a ver, por más que sólo quería una canción y no todo el álbum, no gasté en productos pirata de ningún tipo este año. Comprar piratería es algo que en mi casa no se tolera. Es una regla que he impuesto y que formará a mis hijos cuando vayan creciendo. Seguramente les costará cuando vean a sus amiguitos llegar con el nuevo videojuego que pudieron comprar porque fue en un puesto de la calle y viene con los créditos en chino, pero estaré contribuyendo a que sean más honestos. Uno tiene que empezar en su casa. 

4. Fallé en mi propósito de vigilar y demandar mayor efectividad de mis gobernantes. Me mantuve informado durante todo el año pero sé que podría haber hecho mucho más. Quedo debiendo en esta parte del propósito tristemente. Sin embargo, tengo el siguiente año para mejorar. El 2012 además incluirá una muy importante y difícil decisión para todos los mexicanos que formamos parte del padrón electoral: votaremos en elecciones presidenciales. Mi compromiso es estudiar las plataformas y propuestas de los candidatos para que mi elección se haga de manera informada y no como resultado de propaganda electoral. Votaré a conciencia y con los elementos que considero necesarios para tomar la mejor decisión.

5. No implementé prácticas de negocio cuestionables. Mis relaciones cliente-proveedor fueron siempre transparentes. Mi selección de proveedores nunca respondió a compadrazgos ni a obsequios de ningún tipo. Nuestra disciplina presupuestaria fue impecable y transparente. Desde mi trinchera promoví que las personas a mi alrededor actuaran conforme a los ideales plasmados en el juramento que tomé ante Thunderbird University. 

En retrospectiva, debo decir que estoy en paz con mí ejercer durante el 2011. Creo que en su gran mayoría, cumplí con los compromisos que pensé necesarios para dar un paso hacia adelante y contribuir a la sociedad en su muy necesaria revitalización.  ¿Puedo hacer más? Definitivamente. 

Durante el 2012, daré el siguiente paso. Habiendo empezado por mí mismo, el siguiente año asumiré el compromiso de promover más activamente que la gente a mi alrededor se una a los esfuerzos que muchos estamos tomando para forjar una cultura de legalidad. No estaría cómodo conmigo de otra manera.

Te deseo un muy feliz 2012, México. Que el año que comienza sirva para renovarte y extraer de ti todo el potencial que sé que llevas dentro, que cargas en toda tu gente. Te deseo que crezcamos juntos y nos volvamos mejores; que abandonemos viejas y primitivas ideas que nos mantienen en una mentalidad de sometidos. Te deseo que nos volvamos en una economía sustentada en el valor de nuestras ideas y no de nuestros recursos primarios. Te deseo que si bien no la eliminamos, sí avancemos en aminorar la estratificación social que nos mantiene tan distantes a quienes somos tus ciudadanos, que justificamos nuestros actos de violencia en la irracionalidad. Te deseo unión entre tus habitantes y no división alimentada de odios y envidias (a pesar de que algunas campañas presidenciales a eso se evocarán). 

Te quiero mucho, México. Feliz Año Nuevo.

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Cero Tolerancia

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Una muy buena reciente editorial que escribió Federico Reyes Heroles para el periódico EL NORTE. La comparto para su consideración (Gracias a EFG que me la hizo llegar):

CERO TOLERANCIA

El ocaso del 2011 está teñido de cierto optimismo. La Primavera Árabe, la caída de varios sátrapas, lleva a imaginar en el horizonte el florecimiento de nuevas democracias. Ojalá no sean meras ilusiones, reflejos que reproducen en nuestras mentes las “olas” de democratización de los años 80.

Hoy sabemos que los sistemas autoritarios no paren, de un día al otro, democracias estables. Sería un milagro. La cultura autoritaria es resistente. ¡Que si lo sabremos los mexicanos! Puede haber competencia partidaria, relevo sistemático en los mandos, toda la parafernalia electoral puede estar allí y ser sólo la engañosa fachada del viejo edificio autoritario. Las democracias estables requieren cimientos sólidos de cultura liberal.

De ahí la relevancia de la cultura ciudadana. Si los derechos individuales, si el respeto a las normas, si la defensa de la libertad en todas sus dimensiones, no está en la cabeza de los moradores de un país, cualquier democracia formal será endeble.

Los riesgos de las democracias sin demócratas son hoy muy conocidos. Una verdadera democracia se asienta en ciudadanos, en una ciudadanía activa. Se trata de una auténtica revolución que nace en los hogares, en las escuelas, en los centros de trabajo y que deviene en el ejercicio de los derechos políticos. Si utilizamos ese rasero en México, nos quedaremos con una trama muy preocupante: la ciudadanía sigue siendo débil, el nivel de exigencia es bajo y además son los propios gobernantes los que violentan los fundamentos éticos de la democracia. Mienten, no reconocen sus derrotas, se mofan de las normas e incluso llaman a evadirlas. De los “Juanitos” a las “Adelitas” pasando por las actuales y absurdas precampañas.

Quizá entonces la mayor lección del 2011 provenga del pavoroso desfile de gobernantes sin un mínimo de ética. Los ejemplos no sólo provienen de países pobres donde la ignorancia campea, sino también de países ricos, que son potencias culturales. Cómo digerir que un sujeto como Berlusconi haya gobernado por un largo período a Italia, uno de los países cuna de la democracia, del derecho, hogar de enormes pensadores en la antigüedad, en el Renacimiento y también contemporáneos.

Cómo explicar que Rusia acepte la ostentosa farsa de Putin y Medvedev para perpetuarse en el poder. Qué ejemplo da un Strauss-Kahn. Nadie duda de su solidez técnica, tampoco de su cinismo y su nulo respeto a las mujeres. Para colmo su influyente esposa lo respalda. Cómo explicar las mentiras financieras de los griegos. Qué decir del orgullo turco capaz de congelar las relaciones con Francia antes que reconocer el genocidio armenio. ¿Y el caso Chirac en los tribunales franceses?

Qué decir de la Presidenta argentina persiguiendo a la prensa ante los ojos de la ciudadanía que la reeligió. Y si de reelecciones se trata, cómo olvidar que el pueblo nicaragüense ratificó en el poder a Ortega y de pasada a su activa esposa, autores emblemáticos de la inolvidable “piñata”. Cómo dejar fuera las trapacerías políticas de Chávez, capaz de dinamitar públicamente la democracia venezolana desde su interior. Su cinismo llega al extremo de proteger a miembros de la ETA.

De la falta de ética en el sector privado, no hace falta hablar. Basta con recordar la crisis del 2008 que empobreció a cientos de millones de seres humanos y que fue provocada por las irresponsabilidades y corruptelas de los grandes capos del sector financiero estadounidense, espléndidamente retratados en “Trabajo Confidencial” (Inside Job), el documental de Charles Ferguson. La lista es infinita.

Todo indica que ni la democracia, ni el desarrollo por sí mismo, garantizan la solidez ética de los gobernantes. Aquella propuesta y sueño de Aristóteles de que sólo llegaran al poder los mejores, no sólo los más capaces, los mejores por su tejido ético, está cada día más lejos. El fenómeno de la disolución moral de las clases gobernantes se extiende, es decepcionante y peligroso.

Lo paradójico y curioso es que, a pesar de todo, una mínima exigencia ética no está en la agenda. Pareciera que, por tratarse de un fenómeno universal, podemos relativizar la discusión: ocurre en todas partes, todos son iguales. Todos mienten, todos roban, todos violentan la ley. Pueden tener títulos de las mejores universidades y a la vez ser corruptos y mentirosos. La honradez, la rectitud como propósito y patrimonio personales han sido desplazados por el eslogan. Es una trampa. Sólo la observación y exigencia ciudadana pueden frenar el cinismo.

No sé cuántos libros deba haber leído alguien para ser un buen gobernante. Quizá el único aspirante lector sea Creel. Pero eso tampoco es garantía; un ejemplo, López Portillo. Ruiz Cortines no era letrado y fue un Presidente muy sólido. Ante el desolador panorama, en el 2012, México ganaría mucho si estableciéramos un filtro ético mínimo, si triunfa alguien que no mienta, que no robe, que respete la ley. En esos tres rubros, cero tolerancia. No es mucho pedir.

Me preocupa…

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Muchas cosas me preocupan respecto a las siguientes elecciones y el futuro de México.

 

Me preocupa que considerándome una persona con acceso privilegiado a información, alguien que tuvo la suerte de haber cursado estudios de preparatoria, universidad y posgrado en instituciones de buen nivel, alguien que sí lee el periódico y trata de estar al tanto de los temas de mayor relevancia en México, hoy no tenga un candidato por el que pueda cómodamente votar.

 

Me preocupa que si las elecciones fueran el día de hoy, tendríamos que elegir entre un demagogo maniqueísta con ideas empolvadas de lo que es el desarrollo y un inepto títere del viejo régimen al cuál se han sumado intereses maquiavélicos que a quienes les importa más el billete que los principios.

 

Me preocupa también que el partido en el poder al ver que la campaña para mantenerlo se ha vuelto demasiado difícil, gasta el tiempo y los recursos en una contienda interna sin objetivos reales. Me preocupa que al final del camino se presente un candidato(a) vacío, sin propuesta y que además, no tenga la trayectoria para poder 1. confiar en él(ella) o 2. considerarlo(a) presidenciable. Me preocupan TODAS las oportunidades perdidas que han tenido después de que la ciudadanía creyó en ellos para ver un verdadero cambio.

 

Me preocupa que tenemos un IFE que da un paso para adelante y dos para atrás. Me preocupa que hoy confío en ellos menos que antes y que al ver que establecen las reglas del juego meses después de que ya haya empezado, ponen en evidencia una preocupante incapacidad de ser árbitro intachable en la contienda.

 

Me preocupa una sociedad civil que no se informa y que no debate respecto a los temas de verdadero peso. Si el debate político se reduce a chistes sobre la hija de Peña Nieto o el hecho de que el señor no pudo citar un par de libros bien, estamos jodidos. Si la gente vota en base a que Loret de Mola les dijo que YouTube está invadido por AMLO y sus secuaces, estamos jodidos. Si tenemos una memoria política de 2 meses y nos tragamos los cuentos guajiros, estamos jodidos. Si nos permitimos que los comentarios inapropiados por Facebook de un funcionario se vuelvan arma para descalificar a todo un partido, estamos jodidos.

 

Si de casualidad pasas por este espacio y te detienes para leer estas palabras, ojalá puedas también tomar en consideración la siguiente invitación: 

Infórmate. Lee. Cuestiona. Platica. Debate. Encuentra personas que tengan ideas distintas a las tuyas e intercambia opiniones. Aprende a discriminar entre las noticias y los chismes, entre la información y la desinformación. Asegúrate de que cuando vayas a votar, tengas la mayor cantidad de elementos posibles para que tu voto no sea en base a “es el más guapo” o “me inspira confianza.” Vota a conciencia, aún cuando las opciones sean TAN limitadas.

 Gracias.

   

John Lennon – It’s been 31 years

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Musical genius was taken from us 31 years ago. Dear John, I still imagine. Thank you for giving me so much.

Your words and music have shaped my life and that of so many, and today we need your message more than ever.

 

Sobre el Casino Royale… se vale llorar.

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Las siguientes son las primeras líneas de un artículo que publica el periódico EL NORTE el día de hoy.

Monterrey,  México (7 diciembre 2011).- El resultado del peritaje realizado por la autoridades federales y estatales en el Casino Royale provocó ayer decepción, incredulidad y, sobre todo, sospechas de corrupción, entre sobrevivientes y familiares de las víctimas.

Deudos de los fallecidos en el ataque al sitio de apuestas calificaron como una burla que la Procuraduría del Estado, junto con la PGR, haya resuelto que el negocio sí cumplía con las normas de protección civil y de seguridad.

Desde que se emitió la nota han surgido los reclamos de muchos que no pueden creer el hecho de que se declare que en un incendio en el que las víctimas no pudieron salir por el hecho de que no se contaba con suficientes salidas de emergencia o éstas estuvieran obstruidas, sí se cumplia con la normatividad existente. El artículo califica el hecho con “decepción, incredulidad y, sobre todo, sospechas de corrupción.”

No hago menos todos estos reclamos. A mi también me decepciona. No me la creo. Y me parece muy generoso que sólo se haya considerado una sospecha de corrupción a lo que es más que evidente. Sin embargo, me gustaría añadir algunos calificativos para describir como recibo esta noticia:

Desconcertado. No estoy desconcertado por el hecho de que tengamos servidores públicos que pongan primero intereses individuales que la responsabilidad de hacer bien su trabajo, de aspirar a la calidad, de ser responsables. Estoy desconcertado por el hecho de que la sociedad mexicana ha llegado a un nivel de deterioro en el que el respeto por la vida humana se ha vuelto polvo.

Los criminales despachan balas por doquier sin importarles si su destino es el cuerpo de un enemigo o el de un inocente que estaba en el lugar incorrecto en el momento fatal. Los servidores públicos descartan y deshonran a los inocentes que murieron en la tragedia por el hecho de que quienes eran responsables por monitorear acato a las reglas no hacian su trabajo y se suman a su negligencia al tapar los errores. NADIE se traga el que hayan muerto 52 (que además hay reportes del Universitario que indican que fueron muchos más) en un lugar en que había todas las salidas de emergencia disponibles. Son demasiadas las voces de sobrevivientes que nos dicen que había máquinas tapando las salidas, que otras estaban cerradas y hasta que una era una salida falsa que daba a un muro. Burlarse de este horrible hecho al decir “aquí no paso nada fuera de lo permitido” no es una omisión. Es una tácita declaración por parte de quienes estuvieron involucrados en el peritaje que le dicen al país “Nosotros somos gente sin dignidad humana. Somos basura sin sentido patriota, sin respeto por los demás, sin escúpulos ni valores. Somos escoria… Y nos pagan por ser así.”

Impotencia. No tengo otro recurso que el reclamo público. No tengo más poder que el de la palabra escrita para gritar que esto NO ESTÁ BIEN. Se supondría que como ciudadano tendría el poder del voto para determinar a quienes me gobiernan a nivel municipal, estatal y federal. Lo cierto es que conforme uno va creciendo, conociendo más, madurando, se topa con una triste realidad: elegir quien entre una terna de pelmazos me roba de manera sistemática, no tiene poder alguno. Sí, probablemente estas palabras tienen una carga emocional y pasado mañana que haya procesado