¿Por qué Reto #42xMx?

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Si nos conocemos, es probable que estos últimos días te haya buscado directamente o te hayas enterado del Reto #42xMx. Platicando sobre el tema, un amigo me preguntó hace un par de días “¿por qué lo estás haciendo?” y ante su duda, que puede que tú también tengas, decidí escribir estas líneas dando algunas respuestas. Pero antes, para quienes no sepan qué es Reto #42xMx, la siguiente breve explicación:

Reto_42xMx_TEASERReto #42xMx es una campaña en donadora.mx/projects/42xmexico que lancé para recaudar fondos y contribuir al trabajo de una organización llamada Enseña por México. La meta es reunir $115,000 pesos mexicanos antes del 7 de diciembre, 2017 y así, lograr beneficiar a más de 120 niños dándoles acceso a educación de calidad a través del modelo transformacional de ExM.

Ahora, ¿por qué hacerlo? Las razones son muchísimas pero te comparto las principales y te pido que si alguna de ellas te hace clic, consideres apoyar el reto donando hoy la cantidad que puedas donar. No hay mínimos y cualquier aportación que puedas hacer, será importante para llegar a la meta.

Mis razones para Reto #42xMx:

  • Estoy seguro que si mejoramos la educación en el país, abrimos puertas a que mejoren y se superen MUCHOS de los males y necesidades que tenemos en México. La educación de calidad es un motor de desarrollo, una herramienta de superación y un vehículo a la civilidad.
  • El trabajo de Enseña por México hace la diferencia y genera un impacto REAL. Tengo la suerte de haber visto personalmente la forma en que el modelo funciona. Los niños y jóvenes que se benefician del modelo de ExM obtienen herramientas que les permiten romper barreras y acceder a un mejor futuro personal y profesional.
  • Los fondos de Reto #42xMx se destinarán de manera íntegra a los programas tras cubrir la cuota de la plataforma donadora.mx. El dinero no se irá a arcas y “gastos administrativos” de nadie ni se insertará en el gasto público destinado a la educación. Serán fondos utilizados para cubrir los costos directos de traer educación de calidad a las zonas en las que Enseña por México trabaja a través de sus PEMs (Profesionistas Enseña por México).
  • Donde naces no debería de determinar el nivel de educación que recibes. Creo que esto es indiscutible y el acceso a una buena educación debería ser un derecho inalienable en un país como el nuestro.
  • Quiero ser un ejemplo para mis hijos. Quiero que aprendan el valor que existe en lo posible cuando las personas se unen por un fin. Quiero sembrar en ellos un valor cívico y que entiendan la responsabilidad que tú y yo tenemos, que todos tenemos, de mejorar nuestro entorno.
  • Quiero superar obstáculos y me inspira ver a otros hacerlo. Mi meta de correr un maratón puede parecer insignificante para muchos pero para mí, ha sido una batalla por lograr lo que alguna vez pensé imposible. Y cuando te topas con algo así, es valioso armarte de razones más relevantes que las tuyas para superar tu meta. Es importante tener propósitos más grandes que uno mismo. Cada niño que se beneficia del trabajo de Enseña por México, recibe mejores armas para superar los obstáculos que la casualidad de haber nacido en ciertas circunstancias le ha puesto en su vida.
  • Pensar en cambiar el mundo puede parecer ilusorio e idealista. Los problemas son muchos, las necesidades enormes y es muy fácil dejar que esto nos abrume. Y sí, ante esto, es muy fácil no hacer nada. Pero, ¿dónde estarías si cada persona que en algún momento te ha tendido la mano hubiera decidido no hacer nada? Sé que Reto #42xMx no va a resolver el problema de la educación en México por sí mismo y en su totalidad. Sin embargo, lograr la meta de este reto será sustituir la indiferencia ante la vida de más de 120 niños del país con brindarles una mejor oportunidad y si yo puedo lograr eso, ¿por qué no intentarlo?
  • Lo increíble del crowdfunding, es que hace que la suma de pequeños esfuerzos logre grandes cosas. No necesitamos donar cientos de miles de pesos cada uno. Es la suma de las generosas posibilidades de cada uno de nosotros, la que hace la diferencia.
  • Ayudar y contribuir a mejorar las cosas que te importan, alimenta el espíritu. Creo que ante la difícil coyuntura político-económica y la erosión social a la que hoy nos enfrentamos, URGE alimentar el espíritu. Urge acordarnos de lo que es realmente importante y tendernos la mano.
  • Si logramos llegar a la meta de recaudación JUNTOS significará que no sólo pudimos llegar a un monto, sino que MUCHAS personas se enteraron del gran trabajo que hace Enseña por México y si por alguna razón hoy no contribuyeron, mañana a través de otra campaña u otra vía, estarán más abiertos a hacerlo. Y si en un par de años ExM ha logrado impactar positivamente a más de 60 mil niños y jóvenes del país, ¡imagina lo que podrán lograr si más personas los ayudamos a elevar la calidad de la educación en México!

¿Quieres ayudarme?  

  1. Dona lo que puedas en: http://donadora.mx/projects/42xmexico ¡Sólo tenemos hasta el día 7 de diciembre!
  2. Comparte este post y/o los materiales de la campaña que están en https://www.facebook.com/Reto42xMx/

¡GRACIAS!

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QEPD Renato López y Omar Girón

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Anoche recibí la noticia: De la manera más cobarde y vil nos arrebataron las vidas de dos personas hermosas.

Nos robaron del gusto, la alegría y la fortuna de volver a ver sus sonrisas, de la suerte de volver a tener felices momentos con ellos. De reír, de abrazarlos, de compartir.

Nos robaron como muchas veces lo han hecho… y me llena de cólera.

A las familias de ambos, a su familia en CMX, a sus amigos y a los compañeros de Omar y de Renato, no hay forma ni palabras de consuelo por esta irracional pérdida. Lo único que nos queda es decirles que emocionalmente compartimos con ustedes en este difícil momento. Lo único que nos queda es mandarles mucho amor.

Y nos quedan las memorias. Porque esas nunca nadie nos las podrá robar. Y en esas memorias, sus sonrisas estarán para siempre.

Descanse en paz Omar Girón.

Descanse en paz Renato López.

We CAN rise again

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Thirty years ago today an 8.0 magnitude earthquake struck Mexico City. 1985 would mark Mexico’s history forever. The trying days that followed the earthquake would challenge our nation’s ability to regroup and recover. A level of nationwide solidarity that I haven’t seen since, helped us get back on our feet and rise from the rubble. We CAN rise again. #1985 #september #sept19 #mexico #mexicocity #earthquake #richterscale #terremoto #solidarity #society #solidaridad  

 

Why I Wasn’t a Fat Kid in Mexico

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Originally published by Americas Quarterly on Nov. 27th, 2014.

I grew up in Manzanillo and Monterrey, two Mexican cities that are opposites in many ways. Manzanillo is on the southwest coast of Mexico; Monterrey is in the dry northeastern desert. Manzanillo is a small town; Monterrey is one of the country’s most important urban industrial centers. In Manzanillo, people are laid back and relaxed, whereas Monterrey’s citizens are famous for being laborious, high-strung and dynamic.

When I was growing up, Monterrey and Manzanillo did have one thing in common, though: the general rule was that children played outside. Without even asking for permission, we would leave the house (which was always unlocked), and the world was our playground.

We did have some rules: don’t talk to strangers, don’t go farther than two blocks from home—but that was about it. We rode bikes and skateboards, played soccer in the street, set up a lemonade stand, and played tag and hide-and-seek. We also had videogames and TV, but they were limited to a couple of hours a day, and we really didn’t complain about it (mostly because TV programming and videogames were so limited back then).

In 2013, Mexico surpassed the United States as the most obese nation in the Americas. Because I was born with asthma, I wasn’t the most active kid. Yet I still grew up extra-skinny, and so did most of my friends.

What happened to Mexico’s children in the last 30 years? Based on my personal experience and observations, here are a few of the multiple causes of child obesity in Mexico today.

The school system: It is no mystery that Mexico’s school system is in trouble. We have substandard teachers, no accountability, and funding that is often diverted to teachers’ unions—the list goes onl. If you go to a public school during recess in Mexico, you’ll find a basketball court, which will add to numbers mentioned in any government report. Yet those numbers tell a half truth: the court will have baskets with no backboards and broken rims—and, most likely, the school won’t have basketballs available for the kids to play with. Usually, you’ll just see the boys playing kickball on a dirt patio with improvised goals (usually two rocks set apart from each other), and the girls will be on the sidelines, chatting and eating chips.

According to the Federal Program for Sports and Physical Culture 2014-2018, some of our national sports system’s flaws include the lack of school and municipal sports leagues, deficient attention to school sports programs, insufficient federal funding, obsolete state legislation to promote sports, social inequality and a scarcity of female participation in sports, and the absence of physical education in the school curricula.

The food industry and NAFTA: Before 1994, if I wanted to eat a box of Lucky Charms, I had to cross the border into the United States. We did not have direct access to many of the U.S. food products that are now available in every supermarket nationwide, thanks to NAFTA.

A pre-packaged “Lunchable” is much easier to stick in a lunchbox than what I grew up with. When I went to primary school, my lunchbox was full of fresh fruits and vegetables, and my thermos bottle contained lemonade squeezed from real lemons. Today, kids are taking artificially flavored drinks and foods to school on a daily basis.  According to pediatric endocrinologist Dr. Robert Lustig, the U.S. food industry is in great part responsible for turning sugar into a staple food in Americans’ diets. Thanks to NAFTA, all that sugar is now easily accessible to Mexicans, and we’re devouring it.

TV on demand and the technological revolution:  I recently took my kids on vacation and we were staying at a hotel. My three-year-old son told me he wanted to watch a specific kids’ program. We have TV on demand at home, so it was a challenge to explain to him that the only programming available was what was playing in real time: live TV (none of which was interesting to him). Videogame consoles and TV programming for children have existed for much longer than the obesity problem, so the difference has to be the availability and portability of entertainment that encourages kids to be sedentary. I had my first cell phone when I was 17 years old. “Let me get my iPad” is now commonplace talk among middle- and upper-class eight to ten year olds.

According to the 2012 National Survey on Health and Nutrition, children and young adults are straying from physical and recreational activity. Instead, they play videogames, watch television and spend time on the Internet. The survey estimated that 58.6 percent of children between the ages of 10 and 14 do zero physical or sports activities.

Insecurity and loss of childhood independence: Last, but certainly not least, is the fact that insecurity—and the perception of insecurity—has turned children into hostages of playdate agendas.

When I was 12, I would get home from school, have lunch and then say goodbye to my folks, only to see them again after 7 pm. My everyday life included walking to a bus stop eight blocks away, getting on a bus in order to go to a friend’s house, then walking to a basketball court and playing for a couple of hours—and getting into trouble in multiple creative ways.

Were my parents irresponsible? Was I a neglected child? Of course not. I was free, because the era in which I grew up in allowed me to be. My parents had little to worry about.

My kids are not as fortunate as I was. Unless they live in private, gated communities, Mexican kids are no longer allowed to walk out their door unattended—because today, parents have serious reasons to fear for their kids’ safety. The rise of violence and crime in hotspots in the country has made us (reasonably) more paranoid, so kids now have play dates—specific and limited times during the week when they can get together with their friends. Hopefully, they engage in some physical activity and don’t just glue themselves to game consoles in the living room.

In this new Mexico, where child obesity is a reality, parents need to play a more active role in making sure their kids get out and play, eat healthy food, and detach themselves from their gadgets and TV. No one else is going to do it for them.

A Focus on Security Sidelines Education in Mexico

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Originally published by Americas Quarterly on Nov. 19th, 2014.

This was supposed to be a banner year for Mexican President Enrique Peña Nieto. In the last quarter of 2013, his party was able to push through what were then called historical structural reforms to modernize the Mexican education system and boost the national economy and energy sector.  If 2013 was the year for lawmaking, 2014 was supposed to be the year for implementing reforms and beginning to reap their benefits.

However, instead of the anticipated stability, the end of 2014 has proven to be one of most politically turbulent times in Mexico’s recent history. There are no stories of a buoyant economy or a modernized education system to speak of.  On the contrary,  a flurry of disturbing stories have dominated the Mexican news cycle: the state-sponsored mass murder in Guerrero;  strikes at the Instituto Politécnico Nacional (National Polytechnic Institute—IPN); protests and police violence at the Universidad Nacional Autónoma de México (National Autonomous University of Mexico—UNAM);  a railway contract scandalimplicating Peña Nieto;  and waves of viral videos showing police repression, abuse and violence throughout the country.

Against this clamorous background, the $4.7 trillion peso federal budget approved last week by Mexico’s Lower House of Congress allocates 188 billion pesos to police and security projects—a 3.3 percent larger investment than the government made in 2014. Congressman Pedro Pablo Treviño Villarreal, who presided over the budget committee, specified that a portion of these additional funds would help harmonize the police and security forces among the different states and municipalities of Mexico.

The sectors taking a hit in 2015 will once again be education and tourism. In 2012, Education represented 5.2 percent of the country’s GDP. The approved budget for 2015 drops this figure to 2.8 percent, and the Tourism Ministry will receive a 9.1 percent budget cut from last year.

That’s no surprise. With the Ayotzinapa tragedy still unfolding and both the rulingPartido Revolucionario Institucional (Institutional Revolutionary Party—PRI) and thePartido de la Revolución Democrática (Party of the Democratic Revolution—PRD) taking hard political hits, the Lower House decided to capitalize on the public’s concerns byraising the budget for the Victims Treatment Executive Commission from 186 million pesos to 958 million pesos—more than five times the amount proposed by the Executive Branch. Congressman Miguel Alonso Raya from the PRD said that the additional money will be used to set up an assistance fund for the families of victims of organized crime, but did not specify whether or not the families of the 43 student-teachers murdered in Guerrero would have access to the fund.

Meanwhile, the relative cuts in the education and tourism budgets stand as clear evidence that the budget is short-sighted, insofar as it focuses on throwing money at the manifestations of a problem instead of investing in long-term solutions to it. While energy and economic reforms were flying through Congress with relative ease last year, I pointed out the shortcomings in education reform, which are now beset with a lack of development funding.

Congresswoman Lucila Garfias has argued that deciding to allocate only 2.8 percent of the GDP to education reveals how little progress has been made: “When resources in the country are insufficient and the challenges are many, it is essential to prioritize the quality of public education. The decision to restrict these funds places the success of education reform at risk.” Another one of the few voices opposing the 2015 budget, CongresswomanLuisa María Alcalde Luján, chimed in to say that the composition of the budget was fueled by short-term electoral interests and that “…this budget, like the one for 2014, punishes our public universities, schools and research centers.”

It is easy to go for the apparently popular solution. It is easy to say that it is in public interest to favor short-term security over long-term education and job creation. Like many Latin American countries, Mexico is not free of populist rhetoric in its political class, regardless of which side of the political aisle you sit on. Unfortunately, the 2015 budget is once again a populist solution. And like Argentinian journalist Mariano Grondona once said, the problem is that “populism loves the poor so much, that it multiplies them.”

The PRI’s leader in Congress, Manlio Fablio Beltrones, called the 97.6 percent approval vote for the 2015 Budget “a historical consensus.” As long as fixing the education system in Mexico continues to be a lower priority, it is a historical consensus that should worry all of us.

¿Por quién votarías?

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Hay muchos factores que determinan el voto de una persona en las elecciones presidenciales. Los factores son distintos para cada quién y tienen diferentes pesos.

En México hay quienes votan por el candidato y por su percepción de su “calidad humana” (sí, entre comillas porque la atribución a calidad humana de todo político que llega a estar en nivel de competir por un puesto de elección popular en México tendría que estar en tela de juicio).

Otros votan por la plataforma o proyecto de cierto candidato. Los que siguen esta vía generalmente acaban decepcionados al medir promesa contra mandato. Los políticos mexicanos son especialistas en promesas incumplidas.

Otros más favorecen a un partido en particular, ya que se sienten ideológicamente identificados con los valores que lo respaldan teóricamente. O en el peor de los casos los que votan por partido lo hacen “porque me gustan sus colores”.

Hay un grupo más que vota por “el menos peor”, evaluando implicaciones de la llegada de un candidato versus otro, la composición del Congreso con el que le tocará convivir y atendiendo fobias respecto a lo que sucedería en torno a un voto útil y sus intenciones de que cierto candidato no llegue al poder.

Y así como éstas, hay muchísimas más razones por las que definimos nuestro voto.

El día de hoy estuve pensando mucho en el momento político, económico y social por el que pasa México y me surgió un cuestionamiento que muchas veces he visto en los medios, pero que hoy más que nunca, me preocupa la conclusión a la que llego para responderlo:

Si las elecciones presidenciales fueran el día de hoy, ¿por quién votarías?

Me tocó ver los aciertos y desaciertos de dos Presidentes del PAN. Fui testigo de cómo desaprovecharon su ventana en el poder y no fueron capaces de contrarrestar o negociar con Congresos en los que no tenían mayoría. Vi la miopía detrás de su administración de una supuesta guerra contra las drogas y la manera en que el crimen organizado los superó sin vuelta atrás. No los culpo por la manera en que recibieron el país tras más de 70 años en los que más que pactar con el narco, se co-gobernó con él. Los culpo por su inhabilidad de transicionar a un modelo en que no nos diera miedo cruzar la puerta de nuestras casas. Me tocó ver cómo al ser derrotado y abrirle la puerta de regreso a la bestia, en lugar de reagruparse y armar una estrategia de concentración y fortalecimiento, el PAN se desmoronó al punto de que hoy no tiene un líder que pudiera considerar ni candidato ni presidenciable.

Me tocó ver al viejo PRI y al nuevo PRI. Me tocó ver la forma en que hoy “disentir” es una palabra prohibida en el Gobierno Federal. Me tocó ver el regreso y la exacerbación de viejos vicios y toxicidades de nuestra nación de antaño. Me tocó la dictadura perfecta reloaded y los escándalos con sus respectivos deslindes. Me tocó ver la represión en manos de un grupo que ha sabido estirar la liga y faltarle completamente al respeto a las personas que gobierna, llevándolas al punto del hartazgo y la frustración. Me tocó ver a este partido sembrando en las nuevas generaciones un nivel de alienación, resignación y rechazo al quehacer político que genera una completa desconexión e incapacidad de trabajo conjunto efectivo entre sociedad civil y autoridades.  Me tocó conocer niveles de descaro que no sabía existían en la condición humana.

Me tocó ver a un líder moral de un partido de izquierda decirle a su actual Comité Ejecutivo que debería renunciar y que su partido ya no sirve. Me tocó ver cómo de dicho partido emanaron personas que hoy son señaladas en Guerrero y Morelia como criminales y la irresponsable respuesta institucional a dichos señalamientos por parte del partido que los llevó al poder. Me tocó ver cómo al dejar de ser opción viable, uno de los mayores bastiones del PRD, hambriento y embriagado por su sueño de poder, decidió fundar un nuevo modelo de idolatría a su persona y propagar un discurso gastado y destructivo. Me tocó ver cómo el romanticismo detrás del pensamiento de izquierda hoy se traduce a facciones descarriadas, que aspiran a provocar mayor caos e inestabilidad con el único propósito de hacer así más probable su llegada al poder, por regla de eliminación.

Me toca ver los gritos y reclamos por justicia, así como las exigencias de renuncia al actual mandatario. Y no es que quiera que renuncie o que no renuncie esa persona por la que no voté y no votamos la mayoría de los mexicanos (con o sin fraude o monederos Monex).  El mayor problema es que HOY, buscando dentro del espectro partidista, simplemente no veo ni partidos ni posibles candidatos ni figuras presidenciables. Hoy en la clase política de México, ni siquiera encuentro al “menos peor.” Si las elecciones presidenciales fueran el día de hoy, ¿por quién votarías? POR NADIE.

Sí, sí me dueles México. Exactamente tres chingos.

Bandera, bandera de México

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Otra vez septiembre en México. De nuevo los colores de verde, blanco y rojo invaden las esquinas de nuestras ciudades con puesteros vendiendo banderas, banderines, matracas, rehiletes y por alguna pintoresca razón, pelucas. Suena el Cielito Lindo, Adelita y otras hermosas piezas musicales de nuestro pasado y la gente empieza preguntar en sus conversaciones cotidianas “¿dónde vas a pasar El Grito?”

Bandera, bandera de México. Símbolo de nuestros… ¿Símbolo de qué? Reflexionando sobre el origen de este ícono nacional, tan venerado y respetado que criticarlo, profanarlo, modificarlo o desecrarlo es calificado como traición a la Patria, propongo una nueva posibilidad con todo respeto a dicho enaltecimiento (porque no soy ningún traidor sino un ciudadano comprometido con su pueblo con la fortuna de contar con pensamiento crítico): habría que considerar un cambio de colores y diseño. Sólo por favor, no se lo comisionen a la gente de comunicación e imagen del Tec.

Pero no nos desviemos y volvamos al tema central. ¿Por qué pensar en que deberíamos cambiar el máximo símbolo patrio? Es simple: Nuestra bandera está desactualizada.

Cuando nació la bandera mexicana tricolor, se eligieron los colores verde, blanco y rojo para aludir a la esperanza del pueblo, la unidad de todos los mexicanos y para honrar la sangre de nuestros héroes… porque incluso nuestro himno estima que a la Patria, en cada uno de los mexicanos, un soldado en cada hijo le dio.  Por último, el águila devorando una serpiente en nuestro escudo al centro de la bandera, es representación de la mitológica fundación de Tenochtitlán por nuestro pueblo indígena históricamente más representativo.

Hoy, vale la pena cuestionar si esos símbolos permanecer en la idiosincrasia, en la realidad o por lo menos en las aspiraciones de los mexicanos.

Empecemos por el escudo nacional y su observación de la fundación de la Gran Tenochtitlán. El sello máximo del enaltecimiento de nuestra herencia indígena. Ese mismo indígena que hoy es ciudadano de quinta y al que hemos relegado en todos los ámbitos. ¿Cuál es la participación que hoy tienen los distintos grupos indígenas en la vida del país? ¿Cómo participan en la construcción de nuestro futuro y en las actividades relevantes de nuestra sociedad? ¿No deberíamos sentirnos culpables o por lo menos sentir la vergüenza de la hipocresía que es restregar el águila devorando a la serpiente ante todas las culturas que hemos mandado a las esquinas de las calles del país a mendigar? No le hemos hecho justicia a los fundadores de la Gran Tenochtitlán… ¿qué derecho tenemos de seguir festejándola?

Vamos al verde… Hoy veo un país que en su mayoría ha perdido la esperanza y vive su día a día sin creer en un futuro mejor. Antes de seguir aclaro que yo sigo viviendo día a día tratando de contribuir a dicho futuro pero seamos honestos, nadamos contra corriente. Las razones para esta frustración y apatía generalizada son múltiples y ahondar en ellas bien vale un ensayo de varios capítulos pero si somos críticos respecto a nosotros mismos, es veraz decir que no somos una sociedad civil esperanzada. Estamos hundidos en la conformidad o en la inconformidad inactiva. Lo más cercano a destellos que pudieran dar testimonio de una sociedad civil despierta, son movimientos frágiles, manipulados y de moda electorera, como en su momento lo fue #YoSoy132. La actual administración ha hecho un excelente trabajo en distanciarnos de cualquier posibilidad de influenciar cambios, tomando control de los dos Poderes más relevantes del gobierno y por ende gestando hoy más que nunca, la no representación de la voluntad del pueblo en el Legislativo. Decimos que tendríamos que hacer más por presionar a nuestros representantes, por conocer a nuestros diputados y exigirles que en el Congreso hagan eco de nuestros intereses y prioridades… pero bien sabemos que en México el Legislativo vota por bloque y no por la gente que eligió a cada representante… porque si ni siquiera existe la palabra “accountability” en español, ¿cómo exigirla de los diputados y senadores?

¿Unidad? Estamos unidos en la frustración, en la afición por el futbol y en el sometimiento a programación televisiva de nivel deplorable que fomenta la estupidificación de toda una nación. ¿Realmente amerita eso darle un color a nuestra bandera?

El rojo. La sangre de nuestros héroes. Esos héroes fantásticos que la Secretaría de Educación Pública se asegura sigamos viendo en los libros escolares, adornados por cuentos de ficción nunca repetidos en documentos serios. Esas mitificaciones e idealizaciones de personajes que incluyen a Padres de la Iglesia en cuyo estandarte se festejaba a la Vírgen de Guadalupe y al yugo de Fernando VII sobre México, pillos y vándalos que destruyeron poblados enteros en su pasar, incluyendo la violación documentada de mujeres y la ocupación de una planta cervecera en la ciudad de Monterrey y ¡¿cómo olvidarlos?! Niños que no eran niños y que nunca brincaron a su muerte para que la misma bandera de la que hablo no cayera en manos del enemigo. La brecha entre la historia y la historia Patria es amplia y sigo sin entender la necesidad de mentirles a nuestros hijos sobre los supuestamente respetables hombres que forjaron nuestra nación.  Y aún si quisiéramos mentirnos y seguir llamando héroes a estas personas, creo que para retener el color rojo en nuestro símbolo patrio, habría que empezar a buscar nuevo héroes a quienes honrar. El país los necesita urgentemente.

Propuesta alterna:

Un amarillo pálido que represente nuestra indiferencia y egoísmo. Negro para simbolizar el oscurantismo educativo en que estamos inmersos, la falta de sentido cívico y comunitario y el color de nuestro aparente futuro si no tomamos las riendas del país. Un marco a la orilla con hilo plateado o dorado, para hacer honor a las riquezas saqueadas por nuestros gobernantes sexenio tras sexenio… y en el centro, la foto del Chapo Guzmán impresa sobre el logo de Televisa.

No sé, piénsalo…