Espero estar del lado incorrecto de la historia – Por Carolina Cruz Garza

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(English version below) Julio 2, 2018, Monterrey, N.L.

Desde chica, siempre me ha interesado la historia. Leo vorazmente sobre la historia del siglo XX particularmente la de Europa. Estudié Relaciones Internacionales por ser la carrera más afín a este interés. Al leer sobre la Revolución Francesa o la Segunda Guerra Mundial, siempre me imagino cómo sería vivir esos momentos históricos; me imagino en los zapatos de alguien que estaba del lado “ganador” de la historia. En los zapatos de un luchador revolucionario o de alguien que desde la resistencia se opuso al régimen de Hitler, o albergó a una familia judía.

Hoy, con el resultado de las elecciones de México, espero estar del lado “incorrecto” de la historia. Soy regiomontana, parte de una clase “privilegiada” que tuvo un punto de partida de mucha ventaja sobre el promedio de los mexicanos. Somos una familia unida, con oportunidad de dar la mejor educación y oportunidades a sus hijos. Tuve el privilegio de estudiar en los mejores colegios y universidades y de viajar y aprender diferentes idiomas. Sin embargo, en mi familia también se nos ha enseñado el valor del trabajo duro, de la dedicación y del esfuerzo. Nos enseñaron a no asumir nada y trabajar para merecer. Cuando le llamaba a mi abuelo los domingos siempre me preguntaba “¿Qué estás haciendo?”- si mi respuesta inmediata no era “Trabajando”, me decía “Hay que trabajar… ¡También comes en domingo!”.

Por eso soy parte de los millones de mexicanos que creemos que tener un líder con educación y conocimiento del mundo, con visión amplia y realista de nuestra realidad económica y de nuestra posición en el mundo, nos ayudaría a continuar por el camino del crecimiento económico (aunque fuera poco a poco). Soy parte de los millones, que quizás por los últimos 18 años, hemos votado por el “menos peor”. Soy de los millones de mexicanos que queremos creer que México progresa a pesar de sus gobernantes y gracias al esfuerzo de los millones de mexicanos que se levantan cada día a trabajar honestamente para sacar a sus familias adelante, en la iniciativa privada.

latin_americax_worldxs_leftist_leaders_support_mexicoxs_amlo.jpg_1718483346Hoy soy parte de los mexicanos que nos despertamos sorprendidos a un nuevo México.  No nos sorprende que haya ganado AMLO las elecciones y nos da gusto que el proceso democrático se haya llevado a cabo con relativo orden y una amplia participación ciudadana. Como todos los mexicanos, ya estamos hartos de la corrupción, la impunidad, la inseguridad, y el statu quo. Lo que sí nos sorprende y nos preocupa es el poder que hoy tiene AMLO y Morena en sus manos, porque como muchos mexicanos, no creemos en un mesías, y no olvidamos el pasado.  No olvidamos también los muchos movimientos que comenzaron por este mismo camino y la historia nos comprobó que al final fueron devastadores para el pueblo.

Hoy más que nunca me levanto con ganas de seguir trabajando y luchando por este México ideal. Mientras espero estar en el lado “incorrecto” de la historia, no me quedaré esperando. Seguiré trabajando para hacer cumplir este México que soñamos. Hoy más que nunca debemos mantener la guardia alta. No olvidemos que “El poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente” (Lord Acton, Inglaterra). No dejemos que todo ese poder que ayer los mexicanos depositaron en Morena, se vuelva un arma en nuestra contra.

Hoy espero que AMLO, Morena y México me pongan del lado incorrecto de la historia, pero no me quedaré esperando. No dejaré de trabajar por el bien de mi país, de mi ciudad y de mi familia y los invito a hacer lo mismo. Sigamos adelante, apoyando donde haya buenas ideas y resistiendo activamente donde no.

Carolina Cruz Garza es es Lic. en Relaciones Internacionales con maestría en negocios europeos. Es mexicana, esposa de un mexicano y orgullosa madre de tres niños mexicanos. Carolina es consultora de negocios en materia de gestión del cambio y comunicación.

I HOPE TO BE ON THE WRONG SIDE OF HISTORY, By Carolina Cruz Garza.

July 2nd, 2018, Monterrey, N.L.

 

Ever since I was a small girl, I’ve always been a fan of history. I particularly love to read about 20th century European history. I studied International Relations in university because of this personal love for history.

When I read about the French Revolution or World War II, I always imagine how it would have been like living through these historical times. I imagine what it must have felt like to be on the “winning” side of history and I put myself in the shoes of a courageous revolutionary, a member of the resistance against Hitler’s regime or one of the brave people who harbored Jewish families during the Holocaust putting their own lives at risk because they knew it was the right thing to do.

After witnessing the results of Mexico’s 2018 presidential elections, today I hope to be in the “wrong” side of history. I come from Monterrey and I am part of a “privileged” class with much more than an upper hand versus the average Mexican citizen. I am part of a tightly knit family which has been able to give its kids access to quality education and opportunities. I’ve had the privilege of studying in the best schools and universities, I’ve traveled around the world and enjoyed learning different languages. While I don’t deny having this privilege, I am also part of a family which teaches the value of hard work, dedication and effort. I’ve been taught never to assume anything and to work hard to deserve what I achieve. When my grandfather was still alive, I would call him on Sundays and he would always ask “what are you doing?”… If my immediate answer was not “working, grandpa”, I would be met with an emphatic “You should be working even if it’s Sunday. You still eat on Sunday, don’t you?”

I am one of the millions of Mexicans who believe that in order to further our economic development, we should have a knowledgeable leader, with a developed world view, a wide vision and real understanding of our economic reality and our role in the global stage. I am one of the millions of Mexicans who, at least for the last 18 years, have voted for “the least worst candidate.” I am one of the millions of Mexicans who want to believe that Mexico can advance despite its government representatives and thanks to the efforts of millions of Mexicans who wake up every day and pour their hearts out to keep their families afloat, doing honest work within the private sector.

Today, I am one of the millions of Mexicans who woke up in amazement and facing a new version of Mexico. We are not amazed that López Obrador won and we’re actually grateful and proud that we went through a relatively peaceful electoral process with ample civic participation. Like all Mexicans, we are fed up with the rampant corruption, impunity, insecurity and status quo. What is amazing and quite frankly, worrying, is the amount of power that López and his party Morena, now hold (having locked in large portions of the upper and lower house of Congress). Like many Mexicans, I don’t believe in the messianic presidential figure and I don’t forget the past. I also don’t forget about similar “movements” which went down similar paths to the one being drawn by López and which resulted in devastation and misery for the people.

Today, more than any other day, I woke up with a will to keep working and fighting for a better, even ideal Mexico. While I hope to be on the “wrong” side of history, I don’t intend to wait for it. I will keep working for the Mexico we’ve dreamed about and want for our children. Today, more than ever, we need to keep our guards up, lest we forget that “power tends to corrupt and absolute power corrupts absolutely” (Lord Acton, UK). It is our responsibility to ensure that all the power that a voting majority of Mexicans gave to Morena yesterday, does not become a weapon against our country.

Today I hope López, Morena and Mexico place me in the wrong side of history, but I don’t intend to wait for it. I will not stop working for my country, my city and my family and I hope you don’t either. Let’s keep moving forward, providing support to good ideas and actively resisting bad ones.

Carolina Cruz holds a masters in European Business and a BA in International Relations. She is a Mexican woman, married to a Mexican man and the proud mother of three Mexican kids. Carolina is a business consultant specializing in Change Management and Communication.

México necesita aprender a ganar

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Todavía se siente la alegría en todo México. El domingo pasado, logrando un resultado histórico, el equipo de fútbol de México le ganó por primera vez al equipo alemán, actual campeón del mundo. Aun en medio de uno de los periodos electorales más divisores de nuestra historia, en la penumbra de incertidumbre política y económica, plagados de problemas sociales en diferentes focos en el país, los mexicanos tuvimos un momento unificador de júbilo cuando el árbitro por fin pitó el final del partido. Nos colgamos de una afición compartida, por más trivial que sea, para orgullosamente celebrar ser mexicanos. Las gargantas se desgarraron con la emoción, la cerveza nos salpicó y sonreímos… pero también dejamos ver (y ante todo el mundo) que estamos muy lejos de saber ganar de manera correcta y respetuosa.

A continuación comparto algunas razones por las que creo que México necesita aprender a ganar:

  • Porque hay que tener sangre fría y analizar las circunstancias por las que ganamos. Alemania nos superó en lo físico en todo momento. No estaban acalambrados y no se veían cansados mientras que de manera muy honorable pero al mismo tiempo dejando en claro que no estamos cerca de ellos en términos de desarrollo de deportistas de alto desempeño, nuestros seleccionados tuvieron que exigirse mucho más para mantener el liderazgo mínimo de un gol y aferrarse a la ventaja mínima con las uñas. Alemania nos superó en posesión de balón y en tiros a gol. Nosotros corrimos con suerte y con un protagonismo notable de Memo Ochoa. El arquero de Alemania prácticamente no figuró en primer cuadro de ninguna cámara porque nuestras llegadas fueron pocas y las que eran claras de gol, no las supimos definir. No quiero menospreciar la hazaña pero deberíamos de ser honestos y celebrar que fuimos afortunados más que contundentes. De no haber sido así, el nerviosismo durante todo el segundo medio tiempo y los últimos momentos en que gritábamos “¡Ya pítale, árbitro!” no se hubieran dado.
  • Porque es sólo un partido en la fase de grupos. Sí, es el rival que en papel pinta más difícil y es excelente que se haya logrado este resultado, pero estamos festejando como si ya estuviera asegurado el pase a la siguiente ronda o si fuera una semifinal. Fue un partido, el primero de ellos. En el grupo F hay dos naciones que históricamente se han ganado respeto y no deben ser menospreciadas. Aún con esta importante derrota, Alemania es Alemania y Suecia no es un rival débil. Además, la arrogancia con la que Juan Carlos Osorio, Marco Fabián, Raúl Jiménez, Andrés Guardado y otros han tomado la victoria contra Alemania, fácilmente puede llevar a menospreciar a Corea del Sur como enemigo. Hay que ver las cosas en su debida proporción. Se ganó un juego y todavía falta mucho. Leer en diferentes periódicos el hecho de que después de un gol, el Chucky Lozano ya podría pensar en migrar al Barcelona pone en evidencia la urgencia de poner las cosas en perspectiva.
  • Porque hemos puesto en evidencia que no sabemos celebrar de manera responsable. ¿Por qué aplaudimos y nos compartimos por whatsapp de manera cómica videos de mexicanos portando los colores nacionales haciendo el ridículo en la nación anfitriona del mundial? ¿Por qué nos reímos al ver la manera en que los mexicanos hacen daños a propiedad pública en Rusia porque están “felices”? ¿o al ver mexicanos que han tomado en exceso, peleándose con otras personas en plazas públicas? Nos debería de dar un poco de pena el hecho de que en una celebración que debe de unirnos como naciones, nosotros somos “el borracho ridículo”
  • Porque hemos puesto en evidencia que no sabemos celebrar de manera respetuosa y con humildad. Creemos que meterle un gol a Alemania nos da permiso de gritarle PUTO a su portero y salir a las calles en Rusia a vulgarmente gritar que a Alemania “le tocó la de Zague”. Creemos que tenemos derecho de tomar la bandera de un contrincante que nos jugó limpio y quemarla. Nuestros “genios mercadólogos” se atribuyen el derecho de burlarse de los alemanes diciendo que “probaron el chile nacional” (sí, te señalo a ti, Ancho Reyes) o diciendo que los mexicanos “tenemos más huevos” (Tecate)… seguro hay miles de ejemplos más pero no vale la pena ni buscarlos. Que ridículos nos vemos con esa actitud de “me la pelan y soy bien chingón” cuando sólo ganamos un partido y durante los últimos 55 minutos del mismo nos la pasamos rezando que no pasara lo que todos sabíamos que era probable que pasara. Nos caería muy bien un gramo de humildad… sólo un gramo. El buen ganador sabe reconocer y valorar a sus contrincantes. Humillar no nos hace mejores y mucho menos cuando no tenemos las tablas para hacerlo. Nos mostramos novatos, débiles e infantiles.
  • Porque si nuestra niñez tiene pocos héroes, los que tiene deberían mantenerse a estándares más altos. Si bien respondiendo a morbo y sensacionalismo en muchas ocasiones, creo que de raíz es correcto recriminar y señalar como inaceptable la indisciplina mostrada por la Selección Nacional previo al inicio del mundial. Cuando nos desilusionamos y enojamos con los futbolistas por asistir a una fiesta con escorts, estábamos en lo correcto. Un deportista que porta los colores de su país, lo representa y esto debería de ser razón de orgullo. Suficiente razón para saber que debe asumir un compromiso hacia su nación y conducirse a la altura de un profesional. Cuando Andrés Guardado justificó el acto diciendo “Antes de jugadores de futbol somos personas y como personas tenemos derecho a hacer con nuestras vidas lo que queramos en los tiempos libres”, recibió el respaldo de su Director Técnico. ¡Ridículo! Le deberían de haber quitado el micrófono en cuanto esas palabras salieron de su arrogante boca. Como figuras públicas y representantes de México ante el mundo, los seleccionados nacionales deberían de ser más responsables y los deberíamos empujar a serlo, pero después del resultado ante Alemania, todo está perdonado. Las escorts quedaron en el olvido… es más, cómicamente decimos “mándenles más”, atribuyendo el resultado a su indisciplina. Que rápidos somos para olvidar después de un gol.

Ojalá México siga ganando y logre mucho en este mundial. Después de ver como asumimos la victoria contra Alemania, me queda claro que necesitamos tener mucha más práctica para aprender a ganar.

Dear Julia. A couple of thoughts on normalization of the horrific.

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In the past three years, three women friends of mine who I hold dear, have confiding in me that at some point in their lives they were sexually harassed, assaulted and/or abused.

There’s no way to sugarcoat truths like these and while the point is not to keep tabs, it does beg the question “if three women in my inner circle felt comfortable enough to trust me with these terrible grievances, how many more are hiding their pain completely in the dark?” Well, according to a Brain Gallup poll published on December 2017, an appalling 46% of Mexican women admit they’ve been victims of sexual harassment. This is seriously messed up and it should bring shame to all Mexicans.

The #MeToo movement has not caught on in Mexico as much as in the United States. Some celebrities like Mexican playwright Sabina Berman, a sexual assault survivor herself, have explained that machismo is so engrained in our culture and societally accepted behavior, that women who find the courage to speak out are often ostracized, labeled as troublemakers and limited in their professional opportunities.

Now I applaud the intention and the courage of the pioneers of the #MeToo movement everywhere around the world, but this thought piece is less about that and more about my worries surrounding our normalization of abuse. Let me explain…

A couple of months ago, I was having a colloquial conversation with a dear friend… for privacy and reference purposes, let’s call her Julia. We were catching up as we had not seen each other for a while and, in the midst of chatting, she shared with me that she was worried about an upcoming professional project because a man who had sexually assaulted her when she was a minor, would be involved in the project. Like many other women who’ve gone through these horrors, Julia went on to explain that when the abuse happened years ago, she did not denounce the act, partly due to shame and naiveté and partly since as hinted earlier, it’s harder to speak out in a culture hard-wired to discard sexual violence, celebrate misogyny and sideline whistleblowers.

As I am reliving the moments when my friend shared with me these horrific memories, I find myself completely dumbfounded about the way that I reacted to her cry for help. When she finished sharing the details of the situation, I immediately went into problem-managing move, describing possible scenarios, calculating pros and cons for each alternative, creating conceptual maps in my head… I should have just hugged her immediately, held her close for at least a couple of minutes to show how much I cared about her in a moment of open vulnerability. Instead, I went into “the way I see it you have these options…” And herein lies the problem: could it be that I’ve begun to normalize the concept of sexual assault in my head? Just to be clear, by “normalize” I don’t mean “justify”, I mean that hearing about it and seeing it close to home no longer astounds me the way I think it should.

Maybe I’ve just been overexposed and have grown a thicker skin than I would like. Very early in my professional life, I worked on a project to combat trafficking in persons in Ecuador, mostly victims of sexual exploitation. I saw and learned of things too harrowing to even want to mention in this blog. I’ve seen the vice of sexual harassment in the lives of friends, I’ve read about multitudes of cases in the news and I’ve seen the tide of the #MeToo movement overtake social media and mainstream conversation… I posit that this overexposure could be having a numbing effect and it worries me.

The first time we see something new, be it negative such as an act of violence or positive, like the first time you attend a Cirque du Soleil show, your mind reacts in an enhanced way, precisely because it is new and unexpected. As you experience the same situation over and over, your margin of amazement begins diminishing, to the point where people learn to live exposed to the risk of violence or even the wildest contortion act in Cirque becomes unsurprisingly bleh.

MeToo_img-The-Nation-1024x644On October 15th, 2017, actress Alyssa Milano wrote the tweet that got the #MeToo movement off the ground.  When we heard the news about Harvey Weinstein, it was loud, it was amazing, it caught media attention, it was BIG and #MeToo REALLY flourished. But then came Kevin Spacey and Al Franken and the whole discrediting debate and divide related to the Aziz Ansari story, and so on and so forth… and we started normalizing and trivializing the phenomenon. Have we gotten to the point were if we hear about another case of sexual abuse we’re no longer appalled? If not, are we heading in that direction? In trying to raise awareness are we in a strange juxtaposition breeding a society were sexual misconduct becomes expected?

Maybe it’s time to commit to an ideal where we encourage people to break the silence, raise our voice against that which we hold reproachable but also ACTIVELY remind ourselves that we cannot ever allow normalization of this, even if it is a recourse of best intentions and a means to fast track into providing solutions. We MUST allow ourselves to feel angry and disgusted and to empathize with people to confide in us, to feel their pains, to support more by allowing ourselves to feel more and hence, love more.

Dear Julia, te quiero mucho. I’m here for you and I’m sorry for what you went through and I’m sorry I did not hug you really, really hard.

 

 

 

 

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¿Por qué Reto #42xMx?

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Si nos conocemos, es probable que estos últimos días te haya buscado directamente o te hayas enterado del Reto #42xMx. Platicando sobre el tema, un amigo me preguntó hace un par de días “¿por qué lo estás haciendo?” y ante su duda, que puede que tú también tengas, decidí escribir estas líneas dando algunas respuestas. Pero antes, para quienes no sepan qué es Reto #42xMx, la siguiente breve explicación:

Reto_42xMx_TEASERReto #42xMx es una campaña en donadora.mx/projects/42xmexico que lancé para recaudar fondos y contribuir al trabajo de una organización llamada Enseña por México. La meta es reunir $115,000 pesos mexicanos antes del 7 de diciembre, 2017 y así, lograr beneficiar a más de 120 niños dándoles acceso a educación de calidad a través del modelo transformacional de ExM.

Ahora, ¿por qué hacerlo? Las razones son muchísimas pero te comparto las principales y te pido que si alguna de ellas te hace clic, consideres apoyar el reto donando hoy la cantidad que puedas donar. No hay mínimos y cualquier aportación que puedas hacer, será importante para llegar a la meta.

Mis razones para Reto #42xMx:

  • Estoy seguro que si mejoramos la educación en el país, abrimos puertas a que mejoren y se superen MUCHOS de los males y necesidades que tenemos en México. La educación de calidad es un motor de desarrollo, una herramienta de superación y un vehículo a la civilidad.
  • El trabajo de Enseña por México hace la diferencia y genera un impacto REAL. Tengo la suerte de haber visto personalmente la forma en que el modelo funciona. Los niños y jóvenes que se benefician del modelo de ExM obtienen herramientas que les permiten romper barreras y acceder a un mejor futuro personal y profesional.
  • Los fondos de Reto #42xMx se destinarán de manera íntegra a los programas tras cubrir la cuota de la plataforma donadora.mx. El dinero no se irá a arcas y “gastos administrativos” de nadie ni se insertará en el gasto público destinado a la educación. Serán fondos utilizados para cubrir los costos directos de traer educación de calidad a las zonas en las que Enseña por México trabaja a través de sus PEMs (Profesionistas Enseña por México).
  • Donde naces no debería de determinar el nivel de educación que recibes. Creo que esto es indiscutible y el acceso a una buena educación debería ser un derecho inalienable en un país como el nuestro.
  • Quiero ser un ejemplo para mis hijos. Quiero que aprendan el valor que existe en lo posible cuando las personas se unen por un fin. Quiero sembrar en ellos un valor cívico y que entiendan la responsabilidad que tú y yo tenemos, que todos tenemos, de mejorar nuestro entorno.
  • Quiero superar obstáculos y me inspira ver a otros hacerlo. Mi meta de correr un maratón puede parecer insignificante para muchos pero para mí, ha sido una batalla por lograr lo que alguna vez pensé imposible. Y cuando te topas con algo así, es valioso armarte de razones más relevantes que las tuyas para superar tu meta. Es importante tener propósitos más grandes que uno mismo. Cada niño que se beneficia del trabajo de Enseña por México, recibe mejores armas para superar los obstáculos que la casualidad de haber nacido en ciertas circunstancias le ha puesto en su vida.
  • Pensar en cambiar el mundo puede parecer ilusorio e idealista. Los problemas son muchos, las necesidades enormes y es muy fácil dejar que esto nos abrume. Y sí, ante esto, es muy fácil no hacer nada. Pero, ¿dónde estarías si cada persona que en algún momento te ha tendido la mano hubiera decidido no hacer nada? Sé que Reto #42xMx no va a resolver el problema de la educación en México por sí mismo y en su totalidad. Sin embargo, lograr la meta de este reto será sustituir la indiferencia ante la vida de más de 120 niños del país con brindarles una mejor oportunidad y si yo puedo lograr eso, ¿por qué no intentarlo?
  • Lo increíble del crowdfunding, es que hace que la suma de pequeños esfuerzos logre grandes cosas. No necesitamos donar cientos de miles de pesos cada uno. Es la suma de las generosas posibilidades de cada uno de nosotros, la que hace la diferencia.
  • Ayudar y contribuir a mejorar las cosas que te importan, alimenta el espíritu. Creo que ante la difícil coyuntura político-económica y la erosión social a la que hoy nos enfrentamos, URGE alimentar el espíritu. Urge acordarnos de lo que es realmente importante y tendernos la mano.
  • Si logramos llegar a la meta de recaudación JUNTOS significará que no sólo pudimos llegar a un monto, sino que MUCHAS personas se enteraron del gran trabajo que hace Enseña por México y si por alguna razón hoy no contribuyeron, mañana a través de otra campaña u otra vía, estarán más abiertos a hacerlo. Y si en un par de años ExM ha logrado impactar positivamente a más de 60 mil niños y jóvenes del país, ¡imagina lo que podrán lograr si más personas los ayudamos a elevar la calidad de la educación en México!

¿Quieres ayudarme?  

  1. Dona lo que puedas en: http://donadora.mx/projects/42xmexico ¡Sólo tenemos hasta el día 7 de diciembre!
  2. Comparte este post y/o los materiales de la campaña que están en https://www.facebook.com/Reto42xMx/

¡GRACIAS!

Todo Amor, Cero Odio.

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A un año de decirte adiós cuando sigo sin comprender por qué lo tendríamos que haber hecho, te extraño mucho hermanito.

No pensé que así sería, sobre todo por el poco tiempo en el que pude compartir momentos contigo. Sólo un par de años de intercambiar palabras, pensamientos, ideas, proyectos y sueños… un par de años de tu amistad que sin sentido llegó a una abrupta interrupción (porque a su fin, nunca). Un par de años de aprenderte tanto.

Ilógicamente guardo tu contacto en mi teléfono móvil, como si eso fuera a hacerlo sonar de nuevo y pudiéramos tener sólo una plática más.

De manera mucho más lógica guardo el recuerdo del gusto de cada vez que nos vimos, del entusiasmo que me contagiaste, de las palabras de aliento que me diste cuando las necesité y de los momentos en que sonreímos. Y como me lo dije hace un año y hoy lo reitero, eso NADIE nos lo robará.

Si alguien creyó que apagaba tu luz, que equivocado estaba. Hermanito, sólo te magnificaron e hicieron que tu sonrisa fuera eterna.

Duele extrañarte pero festejo el hecho que al haberte conocido, tengo tanto de ti que extrañar. Y como tú tantas veces, hoy aunque cueste, sonrío.

Te quiero, Renato.

#TACO

Comparto estas breves líneas en tributo a un gran ser humano, porque sé que harán eco en quienes tuvimos el gusto y honor de conocerlo. A todos ustedes, amigos, mi más fuerte abrazo hoy. Su sonrisa para SIEMPRE.

Después del temblor…

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Después de afortunadamente tener contacto o seña a través de terceros que mis familiares y amigos en las zonas afectadas por el temblor del 19 de septiembre están bien, después de reunir ropa, material médico y víveres y llevarlos a un centro de acopio, después de ayudar a una persona sin celular a tratar de contactar a su hermana, después de donar lo que puedo a los Topos y a la Cruz Roja, el sentimiento de frustración y vacío permanece.
 
Ese sentimiento de desamparo, de ineptitud al no poder hacer más por tantas hermanas y hermanos que están pasando por esta pesadilla y sufrimiento, no lo comparto para recibir palmadas de espalda ni felicitaciones por tener sentido humano y solidaridad. Lo comparto porque me doy cuenta que así nos estamos sintiendo MUCHOS que quisiéramos estar más cerca y ayudar directamente. Y es porque es en los momentos más difíciles que dejamos atrás nuestras diferencias y aflora lo mejor de cada uno de nosotros.
 
Se los digo con mucho amor, ESO que estamos sintiendo, es importante. Es importante ahorita porque se vuelve un motor de acción que nos permite brincar de los Likes a verdaderas decisiones y verdaderos compromisos que generan cambios reales. Genera donativos, hace que los camiones salgan de los centros de acopio y nos conecta en una mano cadena virtual hasta las zonas del desastre.
 
Es importante porque si bien este sentimiento no remueve los escombros ni encuentra víctimas, alienta a nuestros hermanos mexicanos que sí están ahí y les da un poco más de empuje para seguir haciendo lo imposible por rescatar a más mexicanos. Son increíbles y verdaderamente admirables.
 
Es importante porque desde los distintos rincones del mundo en que nos encontramos, le grita a nuestros connacionales que no están y no los vamos a dejar solos.
 
Y es importante porque estoy seguro que en un futuro muy cercano habremos librado esta tragedia y las cosas volverán a cierto grado de “normalidad”… y será importante RECORDAR que así como lo hicimos en 1985 y lo hacemos ahora, está dentro de cada uno de nosotros la capacidad de hermanarnos y trabajar juntos para salir adelante como país y comunidad. México será GRANDÍSIMO cuando no tengamos que tener una tragedia encima de nosotros para tendernos la mano uno a otro.
 
Abrazo a todos,
 
Arjan Shahani

Ya basta de gallos en México, aquí no hay gallinas

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En las noticias leo una declaración del rector de la Universidad Madero (UMAD), Job César Romero, en la que señala como causa de las desapariciones de mujeres “las libertades que las chicas tienen.” Añade que la “autonomía para viajar en su carro o en otros medios” las vuelve presas y víctimas de crímenes como la violación y/o feminicidio.

Y aunque asombra la forma de pensar del rector, asombra más ver en la sección de comentarios de la nota cómo se detona un fuerte debate entre quienes coinciden con el punto de vista del Sr. Romero y quienes sabemos que cualquier intento de justificar actos viles de esta naturaleza y señalar a las víctimas como responsables, no sólo es insensible hacia ellas sino una franca muestra de genuina estupidez.

En MVS Radio, durante el programa “Dispara, Margot, dispara”, el locutor Sergio Zurita, sin pena ni preocupación por sus palabras, critica la forma de vestir de las mujeres cuando recogen a sus hijos en la escuela y les propina la siguiente recomendación: “Ganen mucho dinero y cómprenles muchos juguetes, pero lleguen a recogerlos decentes, o de menos súbanse los pants, para que no se les vean las teclas operadas.”

Tras la indignación de algunos grupos sociales y los balconeos en prensa, ambos Job César Romero y Sergio Zurita hacen comentarios para disculparse y “aclarar lo que quisieron decir”… y la vida continúa.

A las 9:00 pm del sábado pasado, escucho música a unas cuantas casas de la mía. Paso por el domicilio de donde proviene y me doy cuenta que se trata de lo que hoy en día llaman “una reu” de preadolescentes que aún no tienen edad para legalmente entrar en una discoteca (ahora les llaman antro pero es lo mismo). Entre las canciones del mainstream actual,  de repente escucho el coro “Estoy enamorado de cuatro babies / siempre me dan lo que quiero / Chingan cuando yo les digo / Ninguna me pone pero”. La canción continúa relatando de manera celebratoria la manera en que Maluma sostiene relaciones sexuales con distintas mujeres y no sabe que hacer ya que “todas maman bien”. Los preadolescentes bailan y ríen mientras incómodamente intentan sus primeros “ligues”. Las palabras de la canción no los inmutan.

Aclaro que el mal de la misoginia musical no es exclusivo del reggaetón. La música norteña tiene ejemplos como “Y ahora resulta”, del grupo Voz de Mando, en el que el cantante le reclama a una mujer que “te puse pechos, te puse nalgas y una cintura donde tú tenías llantas / te compré un carro que ni sabes manejar / ahora resulta muñequita ahora resulta / maldita puta, antes de mí tú no eras nada”.

En las bodas bailamos al ritmo de la Sonora Dinamita con su hit “Que Bello”, sin poner atención a una letra en la que una mujer pone de lado su orgullo y le ruega a un hombre diciendo “pero me arrepiento, en el piso o donde sea tómame.”

Cuando Dylan Klebold y Eric Harris perpetuaron la masacre de Columbine en 1999, algunos quisieron apuntar a que “ellos escuchaban a Marylin Manson” como lo que los llevó a matar a trece personas antes de suicidarse. Mi visión no es tan miope y no quiero decir que un par de canciones misóginas son la causa de la crisis de una cultura mexicana que ha interiorizado la cosificación sexual de la mujer, pero su popularidad tan natural sí es síntoma de una situación que amerita cambios drásticos.

En una carne asada cualquiera (sí, soy de Monterrey y las carnes asadas son obligatorias) con mi grupo de amigos que tienen hijos de edades similares a las de los míos, la plática muchas veces se torna a un recuento de vivencias y ocurrencias de nuestros pequeños. Las anécdotas suelen ser graciosas o el esperado pavoneo de papás orgullosos. En una reciente ocasión, uno de los papás mencionó que uno de sus hijos “tiene mucho pegue entre las niñas de la preprimaria” y cerró su comentario con el famoso dicho “cuiden a sus gallinas, que mi gallo anda suelto”. Todos y todas rieron. … y la vida continúa.

En Cholula, Mara Fernanda Castilla de 19 años sale a un bar un jueves por la noche. El resto de la trágica historia ya es conocido… Y lo peor del caso es que Mara Fernanda no es la primera ni será la última.  Pero los comentarios francamente decepcionantes vuelven a emanar… “¿Pues qué estaba haciendo una niña de 19 años en la calle a las 5 de la mañana y seguro borracha? / Ella se lo buscó / ¿Por qué se quedó dormida en un taxi?”, etc. La atención no se centra en el deplorable acto de un ser ruin sino en supuestos “errores” de una joven que optó por solicitar un servicio de transportación que consideraba seguro.

El domingo pasado varias queridas y valientes amigas salieron a marchar en distintas ciudades del país. Su canto de denuncia gritó “Ni una menos” y ellas se hermanaron con cualquier mujer ofreciendo su casa como refugio en caso de necesitarlo en cualquier momento. El mensaje era claro: las mujeres lamentan vivir en un país en que tienen que cuidarse de más.

A las mujeres de México, me encantaría decirles que esa solidaridad de género, ese grito de protesta, esa exigencia de justicia, son suficientes. Aplaudo el esfuerzo por protegerse, pero creo que hay que pegarle más directamente al problema de verdad. El problema de verdad NO ES que ustedes se estén exponiendo o arriesgando. El problema de verdad NO ES y no se resolverá acatando las recomendaciones de vestimenta que les da el Sr. Zurita. Ustedes no son el problema y deberían tener el derecho de salir de noche y de vestir sin temor a ser ultrajadas. Por favor, nunca lo olviden.

El problema de verdad es un cáncer sistémicamente interiorizado en nuestra sociedad. El problema de verdad son todos y cada uno de los estímulos que generamos o permitimos consciente e inconscientemente para normalizar o justificar las acciones de cualquier hombre que se siente con el derecho de violentar la integridad física y psicológica de cualquier mujer, sin considerarlo incorrecto y sin temer consecuencias.

El problema no está en criar a nuestras hijas a saber protegerse mejor. ¡Y vaya que debemos de hacerlo! El problema está en que evidentemente no estamos haciendo lo suficiente para criar a nuestros HIJOS para ser hombres de bien, hombres de verdad. Hombres que no se sienten más hombres si  “siempre les dan lo que ellos quieren” y tienen múltiples mujeres que “chingan cuando ellos les dicen”. Hombres que sepan que las mujeres son sus iguales, que sepan que “boys will be boys” es una pendejada, que entiendan que la cosificación de la mujer no los hace verse “más cool” o como “conquistadores” sino como patéticos cavernícolas. Hombres que cuando estén transportando a una mujer en su carro y ella se queda dormida, ni siquiera puedan considerar la idea de faltarle al respeto de ninguna manera, mucho menos privarla de su libertad, violarla y matarla “porque no me pude contener”. Hombres que sepan que no son animales y no pueden justificar sus acciones por “instinto”. Hombres que por misma integridad no quieran ser malos hombres pero que si lo fueran, tengan pavor a consecuencias que deberán de llegar y aplicarse de manera rigorosa.

Tenemos que cambiar. Tenemos que ser mejores.

Sí, mis hijas sabrán cuidarse y exigir respeto, pero a las mujeres de México y también a los hombres porque creo que este compromiso nos beneficia a TODOS como sociedad, les comparto esta promesa e invito a otros a asumirla:

Dedicaré todas mis capacidades como padre para que mi hijo no sea un “gallo” que acecha y que ello genera razón de orgullo en él, en mí o en sus amigos. Me comprometo a señalar todos y cada uno de los indicios que vea a mi alrededor que fomentan que los niños y los hombres se sientan “gallos”. ¡Ya basta!

Porque si algo que queda más que claro y admiro de ellas, es que ante todo y hoy más que nunca, las mujeres de México no son gallinas.

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